Forjado en la vocación y en el trabajo

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Con más de 38 años de ejercer el oficio, don Manuel Jesús Chulín Segovia es uno de los más conocidos herreros de la ciudad, su amor al trabajo y esfuerzo le han valido ser dueño de su propio taller, la “Herrería Chulín”, que se ubica en la avenida Colosio, entre Ecuador y Querétaro.

¿Cómo decidió dedicarse a la herrería?
Pues fue un oficio que aprendí desde pequeño, empecé a trabajar en un taller y después en una empresa, primero solo pintando herrería, pero me fijaba muy bien de cómo se trabajaba el fierro, cómo se hacían las piezas y ya cerca de los 20 años fue cuando empecé a trabajar la herrería artística.
A los 30 años monté mi taller y desde entonces aquí estamos, dándole a la chamba todos los días.

¿Se necesita tener vocación?
Sí, yo creo que como todo en la vida te tiene que gustar. Tengo vocación de herrero, ya voy para los 40 años de ejercer este oficio.
A lo largo de todos los años ha sido un aprender diariamente, y en la actualidad puedo hacer desde una armadura, una puerta, una ventana hasta techos, todo lo que se pueda y requiera el oficio de la herrería.

¿Es un oficio muy demandante?
Yo diría que más que cansado es peligroso. El que trabaja la herrería debe tener mucho cuidado, porque existen riesgos de accidentes en cada uno de los pasos que se siguen para elaborar una pieza, desde una cortada, una quemadura hasta el riesgo de caerse por trabajar en determinadas alturas, porque ha pasado.
Lo que sí es inevitable es que al soldar, pese a la protección en cierto modo se lastima la vista.

¿Se puede vivir de la herrería?
Considero que sí, es una labor que se mantiene vigente, incluso tiene demanda en el sentido de que la gente siempre busca la herrería para proteger sus casas de los robos.
Sin embargo, sí hemos resentido la crisis económica, a veces pasa el mes y no hay nada, pues la gente aunque quiera o necesite algún trabajo de herrería, cuando no hay pues todo se limita.
Eso por parte de la gente. Ahora bien, por parte de nosotros, pues afrontamos la elevación de costos de los metales, principalmente el fierro que vale 700 pesos el metro, y pues tratamos de dar buen precio lo más que se pueda para tener siempre clientes.

¿Está orgulloso de ser herrero?
Sí, claro, es mi oficio. Creo que el hecho de tener mi propio taller donde he podido ofrecer mi trabajo y esfuerzo es un orgullo. Mi taller es de herrería artística donde elaboramos toda clase de piezas, principalmente puertas y ventanas en un sin fin de diseños donde se pone en práctica la creatividad y la experiencia.

Una entrevista de Noemí Heredia Bernés