Eterno enamorado del boxeo

19

Por: Efraín Collí Cimá 

Campeón Mundial Minimosca en tres ocasiones, Melchor Cob Castro es considerado el máximo representante del pugilismo profesional campechano, resumiendo un palmarés cercano a las 100 peleas desde 1985, año de inicio de su carrera deportiva, hasta el 2008 cuando se despidió de los encordados.
Cob Castro es, sin duda, un integrante seguro del futuro Salón de la Fama del deporte campechano y hoy, convertido en promotor deportivo y entrenador, busca inculcar y fortalecer entre las nuevas generaciones una disciplina que exige sacrificios, pero también otorga grandes recompensas.
Melchor Cob Castro es un enamorado del boxeo que de niño le entraba a los golpes y más tarde, en el gimnasio de la antigua Arena Campeche, obtuvo sus primeras lecciones sobre este duro deporte.

¿Quién fue tu primer entrenador?
Fue un yucateco que residía en esos momentos en Campeche y estaba como entrenador, Salvador Ortiz Cuevas, que de vez en cuando viene a visitarnos; es una persona adulta que ha hecho a muchos campechanos en este deporte.

¿Qué te ha dejado el boxeo?
Se viene haciendo historia con los diferentes boxeadores y me deja alegrías, satisfacciones, viajes, en fin, mucho éxito a nivel boxístico y cosas maravillosas; en estos momentos, como entrenador, estoy experimentado, conociendo llevando a cabo eventos que es lo que a mí me gusta. No dejamos morir a los chavos, al contrario, los motivamos al tener encuentros más seguidos en busca de que sigan en el gimnasio y no estén conviviendo en otro tipo de ambientes.

Los golpes en el boxeo, ¿qué te enseñaron?
Me enseñaron a ser responsable cada día. Hay golpes que te duelen y dejan huella. No hay un peleador que te diga que está al 100% de sus capacidades, yo tengo lastimado los brazos, costillas, rodillas, tobillos y son las consecuencias que deja el boxeo. No es nada más subir y tirar golpes.

¿Qué significa Campeche para ti?
Campeche es mi ciudad, me vio crecer boxísticamente y de aquí salí para hacer carrera a nivel internacional donde llegue a pelear en Japón, Corea, parte de Estados Unidos como los Ángeles, Las Vegas, Chicago, New York, Wisconsin, Atlanta; nos fuimos a Buenos Aires, a Francia; esa es la gran satisfacción, es la alegría que tengo, que el boxeo me dio para conocer diferentes países del mundo.

Para las futuras generaciones de peleadores campechanos, ¿cuál es el mensaje?
Que le echen ganas, mucha disciplina y mucho coraje para poder llegar a ser un gran boxeador; el boxeo no es venir y entrenar y subir al ring; no, hay que levantarse temprano, llevar una vida adecuada, evitar fiestas, mujeres; evitar paseos, malas noches, es lo que empieza a dar éxito, el cuidarse. Sí se sufre, se sufre ser deportista porque yo lo viví en carne propia pero los buenos resultados te levantan siempre.