Elsi Layda preserva la infancia campechana

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ELSI LAYDA VELÁZQUEZ
*De generación en generación han vendido juguetes tradicionales
*Vende en el mercado Pedro Sáinz de Baranda

Elsi Layda Velázquez Escalante trae consigo toda una tradición familiar, que comenzó
desde que el mercado de la capital campechana se ubicaba junto al mar, en la entonces
llamada Puerta del Comercio.

La venta de juguetes tradicionales, en ese entonces solo de madera, la comenzaron sus abuelos con un puesto en lo que ahora se conoce como Plaza Juan Carbó, y ella, después de tantos años, ahora la preserva en el mercado Pedro Sainz de Baranda.

Asegura que pese a tanta tecnología que existe hoy en día, aún quedan padres de familia que inculcan en sus hijos el uso de juegos como el trompo o el balero, que los acerca más a la gente, y que les desarrolla habilidades que se pierden frente a un teléfono inteligente o una computadora.

¿Hace cuántos años comenzaron con la venta de juguetes tradicionales?

Ya hasta perdimos la cuenta, con decirle que mis abuelos estaban jóvenes y tenían su
puesto en el mercado cuando estaba en la orilla del mar, ahí donde está la muralla y la plaza Juan Carbó.

Y desde entonces vendían el balero, el trompo, la timbomba que jugaban mis papás de pequeños, la matatena, y siempre fueron reconocidos por vender los juguetes que más se usaban en esa época. Luego la venta la pasaron a mi madre, y ahora estamos aquí en el mercado Pedro Sainz de Baranda mi hija y yo.

¿Han ido sumando juegos nuevos?
Tratamos de que se mantenga la tradición de los juegos de madera, tenemos trompos y valeros de todos tamaños, ahora la matatena viene de plástico, y le sumamos ya la lotería campechana, con las cartillas listas o la planilla por si la quieren hacer a su gusto.

Además, tenemos las 90 fichas para que se lleven el juego completo, y si prefieren vendemos los globos que traen las fichas dentro, para que jueguen la lotería un poco más organizados.

¿La gente sigue comprando estos juegos tradicionales?

Sí, sobre todo porque ahora en las escuelas están fomentando las actividades con el trompo, el balero y la timbomba, además de que cuando vienen los niños con sus papás a comprar, yo me encargo de explicarles cómo se juega, para que ellos lo cuenten en sus escuelas y así convivan más con sus compañeros.

¿Hay alguna fecha en específico cuando se incrementen las ventas?

No, todo el año se venden estos juguetes de madera. Incluso acaba de llegar pedido de
valeros y trompos porque ya se habían agotado, aquí los armamos y los dejamos listos para que cuando venga la gente les podamos explicar las reglas.

Afortunadamente todavía hay papás que crecieron con estos juegos y ahora lo inculcan en sus hijos, aunque no sea tarea escolar, vienen por sus juegos y eso nos llena de satisfacción.

¿Ha sido difícil competir contra la tecnología?

Un poco, pero es normal. Hay muchos niños que ya nacieron con esa idea, pero queda
gente a la que le gusta “bailar” el trompo, como a mi sobrino, al cual mi esposo le enseñó los trucos.

Aquí viene una señora que se lleva los juegos a vender hasta Baja California y le va bastante bien.

Todavía hay quienes tienen el gusto por un balero, por un yo-yo, competir con los trompos o con las timbombas en la calle.