El valor del esfuerzo

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Las ventas dependen de la actitud del vendedor, no de la actitud del prospecto. (William Clement Ston

De padre pescador, doña Leticia Hernández Aké, es una campechana que con esfuerzo y esmero ha emprendido desde hace más de 10 años el trabajo más importante que ha ayudado a contribuir con el ingreso de su familia, la venta de pescados y mariscos.

Sin embargo es en estos meses, cuando su constancia le permite ofrecer uno de los productos del mar más codiciados en el mundo: el pulpo.

Aunque ella, como otras compañeras de oficio, le da un valor agregado al molusco, el cual ofrece cocido a la clientela.

¿Cuántos años tiene dedicándose a la venta de pulpo cocido?

Yo tengo más de una década, pero mis hermanas tienen más años en la actividad, y hasta hace 8 años ofrecía la venta de pescados y mariscos de casa en casa, pero ya fue en el 2010 cuando me establecí formalmente, con la ayuda del proyecto de los pulpomóviles que se pusieron a funcionar en el malecón de la ciudad, para la venta de productos del mar frescos.

¿Si es redituable la actividad, considerando los problemas multifactoriales por los que a traviesan quienes se dedican a la captura del molusco?

La verdad es que este año se ha empezado a vender bien el pulpo cocido, tratando de ser justos con los precios, para que la clientela se anime a consumir el pulpo, pues hay gente que piensa que los primeros días de la temporada es más costoso adquirir el producto, cuando no es así, y bueno, hay que ser conscientes con la economía de las familias.

¿Los costos del producto cómo están?

A los pescadores se los compran de 30 a 40 pesos el kilogramo del pulpo, pero nosotros que nos revenden el producto, lo adquirimos a 60 y 70 pesos el kilo, y bueno el plus para obtener un margen de ganancia es ofrecerlo cocido y se vende por pieza.

¿Usted obtiene el producto de su esposo?

No, para nada, mi esposo no es pescador, yo lo tengo que comprar para volverlo a vender, a diferencia de otras compañeras que sus esposos se dedican a la pesca y pues obtienen el producto más barato.

¿Aún con ello sale para seguir en la actividad?

La verdad sí, pero para ello no lo podemos vender más cara la pieza de pulpo, de lo contrario nos quedamos con la venta y es ahí cuando se generan pérdidas, porque la economía no es tan favorable, sobre todo para quienes viven al día.

¿De la actividad que realiza, quienes dependen?

Pues mis hijos, porque mi esposo trabaja como peón de albañilería, y bueno, con el ingreso tratamos de generar un ahorro familiar, para prever situaciones como una enfermedad, ya que en mi familia carecemos de seguro social y de vida, y además como mi esposo tiene problemas de la columna, no puede trabajar por ahora la albañilería, pero apoya con la limpieza y venta del pulpo.

¿Cómo es su rutina en esta actividad?

Nosotros adquirimos el producto a partir de las 4 de la tarde, en el hogar limpiamos y lavamos el pulpo, para dejarlo listo hasta las 7 de la noche, y se pone en el congelador, pero a las 3 de la madrugada hay que levantarse para cocerlo, para que en la mañana ya esté fresco, porque si el producto se cocina en la noche, se corre el riesgo de que al día siguiente se eche a perder, por lo que de las tres que se poner a cocer, como a las 7 de la mañana se retira de la estufa, para que se ofrezca de buena calidad a los clientes.

¿Esa rutina es todos los días o solo por la temporada de captura del pulpo?

¿Cómo es que se inicia en la actividad?

Es que mi padre era pescador, originario de Maxcanú, pero se casó aquí en Campeche y bueno nosotros aquí nacimos, pero mi papá se dedicó muchos años a la actividad del mar y nosotros lo heredamos de él.