El teatro es la vida

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Por: Noemí Heredia Bernés

Con más de 30 años como actriz y pintora, la maestra Leydi Guadalupe Díaz Pérez comparte con nuestros lectores su gran amor al teatro, el arte que le ha permitido definirse y aprender a amar la vida, pues asegura que sobre el escenario, el teatro es el gran espejo donde todos actúan y se encuentran.

¿Cómo se convierte en actriz?
Siempre estuvo presente la vena artística en casa. Desde niña me incliné por dibujar, de hecho soy también pintora y bueno, en las reuniones familiares siempre se dio la tertulia en la que algunos declamaban y otros cantaban, todo eso de alguna manera permanece sensible en mí y resurge cuando llega el momento de hacer teatro.
Confieso que aunque siempre me gustó el teatro, jamás me imaginé llegar a estar en un escenario, pero por esas cosas de la vida una compañera de la carrera, la maestra Lulú Ocampo, me invitó a participar en un proyecto teatral bajo la dirección de una gran actriz y directora, Lulú Ávila.
Y tras esta experiencia, entre varios creamos el grupo de teatro independiente “Personare”, una gran experiencia porque ahí todos hacíamos de todo, aportábamos lo que sabíamos, desde montar la obra, hacer las escenografías, los programas de mano, etcétera.

¿Qué personaje ha marcado su carrera?
Hay varios, todos son entrañables, pero en particular puedo decir que “Piedad”, en la obra “Los cuervos están de luto”, Hugo Argüelles porque fue un protagónico, y por todos los esfuerzos que pasamos para presentar.
Sin embargo, no puedo decir que alguno de los personajes que he representado no me agradara, todos llegaron a mí y han sido parte de mi vida y de mi crecimiento como actriz.
El teatro es un espejo, te lleva a conocerte a ti mismo, hacer una introspección y así poder dar paso a los personajes que habrán de interpretarse.
Con el teatro nos despojamos de bloqueos, de muchas cosas y aprende una reírse de sí misma e incluso nos da la capacidad de entender a los demás, porque al analizar los diversos personajes, uno aprende que todo tiene un porqué.

¿Y la pintura?
Precisamente, por la habilidad al dibujo y la pintura tengo la oportunidad de aportar a la compañía con la elaboración de la escenografía, los programas de mano, etcétera. El teatro ha beneficiado mucho mi faceta como pintora porque me da una nueva visión, creo que ningún arte se hace sólo, siempre hay una interrelación con otros y con otras cosa más como las experiencias, la vida misma, pues todo ello enriquece la obra del artista.

¿Qué recomienda al público?
Que no dejen pasar la oportunidad de conocer y disfrutar el teatro, y que se preparen para hacer como se debe porque todo es parte de la experiencia, que sean puntuales y no se confíen que llegarán a tiempo para poder estar de manera anticipada y disfrutarlo.
Todo esto lo digo porque son detalles que expresan respeto tanto para el actor como para el resto del público, porque el teatro es colectivo, el actor siente al público aunque en apariencia estén separados, por ello si no les gusta la obra que mejor se retiren y no se distraigan platicando, pues el trabajo de preparación para presentarla es extenso, lo que se ve en una hora, hora y media llevó días, meses de ensayos, y considero el respeto es mutuo.