El don de enseñar

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Miriam Cuevas Trujillo

MIRIAM CUEVAS TRUJILLO
*Recibe la distinción Maestra Emérita 2019
*Más de 50 años de ser docente

Egresada del Benemérito Instituto Campechano en 1956, Miriam Cuevas Trujillo ha sido una maestra ejemplar donde la sencillez, humildad, carisma y un profundo amor por su profesión ha sido su tarjeta de presentación a través de los años.

Inició su vida docente como maestra de grupo en la escuela primaria “Manuel López Hernández”, “Justo Sierra Méndez” y la escuela “López Mateos” donde incluso llegó a ser directora de plantel, y años después también se desempeñó como directora de Educación Preescolar del Instituto Campechano, sentando bases tan importantes que hoy en día es esta escuela la que lleva su nombre, por lo que su mayor consejo para las nuevas generaciones de profesionistas es asegurase de tener vocación de servicio.

¿Qué se siente ser distinguida como la maestra Emérita 2019?

Todavía no lo asimilo pero el hecho de haber sido elegida dentro de una terna con grandes compañeros que tienen una gran trayectoria me hizo valorar el largo camino que cada uno de nosotros ha hecho para llegar hasta aquí.

Los sacrificios y los esfuerzos que hoy rinden frutos, porque así como muchas generaciones de niños forman parte de nuestros recuerdos, nosotros también formamos parte de la historia de muchos niños que hoy son jóvenes profesionistas y padres de familia, y nos queda esa satisfacción, que hasta el último día dimos lo mejor de nosotros para ellos.

¿Siempre quiso ser maestra o la docencia llegó a usted?

Nunca he logrado completar ese análisis, si fui yo quien encontré mi profesión o ella a mí, pero lo que te puedo decir es que, ¡qué bueno que llegué! Porque me ha dado mis más grandes satisfacciones y tuve la oportunidad de ejercer en diferentes niveles, incluso en el administrativo. Y lo más bonito es que siempre estuve rodeada de gente con aptitud de servicio dispuesta a enseñar a quien lo necesitara, resolviendo las dudas entre todos para sacar adelante el trabajo como un gran equipo.

¿Cuál sería su principal consejo a las futuras generaciones?

Que tomen en cuenta que por más difícil que sean los requerimientos propios de la profesión o que la vida misma te da, la prioridad siempre serán los niños, su educación y su desarrollo.

Y si no están preparados para enfocar sus esfuerzos en ello, revaloren su formación porque la docencia es algo muy bello, trabajar como maestra te convierte en mamá de muchos pequeñitos que cuando se van lo lloras, lo sufres pero apenas comienza un nuevo ciclo escolar regresa esa ilusión de conocer a más hijos prestados para avocarte en su educación.

Yo me jubilé antes de llegar a los 50 años de servicio porque me pareció prudente, pero mi corazón siempre estará en las aulas.