El arte del payaso

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“Mimoyaso”

Originario de Tijuana, pero campechano por adopción, Javier Armando Ruiz Ávila, mejor conocido como “Mimoyaso” comparte con nuestros lectores su historia de más de 25 años de entrega al arte del payaso, vocación que combina con su pasión por el atletismo, disciplina que lo ha llevado a ganar competencias dentro y fuera del Estado.

¿Cómo surge Mimoyaso?
Recuerdo que de niño sentí una gran admiración por un mimo que vi en la calle. En ese momento no tenía ni idea sobre el arte de la pantomima, pero llamó poderosamente mi atención verlo maquillado, el rostro totalmente blanco, vestido de negro y la creatividad con que se comunicaba, lo que hacía sentir.
Pasaron los años y fue cuando egresé de la preparatoria, la novia de un amigo que estudiaba actuación me preguntó si me interesaba participar en uno de los talleres que impartía en la Universidad Autónoma de Baja California, precisamente de pantomima, y acepté al recordar esa grata experiencia de la niñez.
Como resultado de ese aprendizaje se formó un pequeño grupo en el que se incluyó a un joven que era mago y otras personas que estudiaban actuación, con las que se organizó un espectáculo y realizamos algunas presentaciones.
Debo decir que también incursioné desde chavo en el deporte, a través del atletismo, una actividad que disfruto enormemente sobre todo cuando se trata de carreras; también practiqué gimnasia olímpica, lo que aunado a clases de ballet y jazz me facilitó desarrollarme en las acrobacias, los zancos, la pantomima, etcétera.
Inicie la carrera de Medicina, pero finalmente no fue lo mío y continué en el campo de las artes, a través de la fonomímica como imitador del cantante venezolano Ricardo Montaner, pero lo que en realidad ha sido mi pasión fue la pantomima y ser payaso, de ahí que un amigo alguna vez me llamara “Mimoyaso” y decidí quedarme con ese nombre.

¿Se estudia para ser payaso?
El arte del payaso es infinito, y aunque el pilar de éste sea la comedia, la realidad es que ese trata de una artista versátil que desarrolla la actuación, el ser músico, acróbata, mimo, malabarista, mago, entre muchas habilidades.
Actualmente existen universidades donde el payaso se prepara, una carrera reconocida principalmente como Arte Circense, que en realidad es complemento del payaso o “clown”.
En mi caso fue por el interés de serlo, porque la formación del mimo, del payaso se acrecienta con la experiencia, en cada una de sus presentaciones a través de talleres, cursos, etcétera.
Una gran oportunidad para formarse como payaso son las competencias y congresos que convocan las organizaciones de payasos tanto a nivel regional como nacional e internacional.

¿Cuál es la recompensa?
La bendición de hacer lo que a uno le gusta, le apasiona y además recibir el reconocimiento del público. En mi carrera he tenido oportunidad de ver recompensados mis esfuerzos como cuando concursé en Guatemala dentro de un concurso de imitadores y gané el primer lugar.
En 1994 asistí al primer congreso de payasos y continué haciéndolo, ganando varios premios de primer lugar de la categoría de maquillaje y vestuario, de pantomima y rutinas de payasos callejeros, de tal forma que ahora soy invitado a participar como juez.