El arte del corazón

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Todos venimos a dar algo a esta vida, porque todos somos uno y así es como crecemos y trascendemos, afirma Virginia Fernández Reyes, una mujer que se rindió a la vida y empezó a vivir, a través de dar y recibir por añadidura para dar más a través de la asociación civil “El Arte del Corazón”.

¿Cómo surge El Arte del Corazón?
Siempre hay personas que te rescatan en la vida, gente que Dios me ha enviado y que me enseñaron que en esta vida estamos de paso y que venimos a aportar algo, y debemos hacerlo ahora, cuando estamos presentes, cuando podemos generar un cambio en alguien.
Todo empezó cuando una amiga me invita a certificarme como maestra de Yoga Kundalini, algo que creí imposible, pero ahora sé que los tiempos de Dios son perfectos. Al principio puse uno y mil pretextos, mi familia, el dinero, el trabajo, todo, pero un evento providente me llevó al Instituto del Deporte de Campeche, donde surge, gracias al apoyo de su director, un gran profesional y ser humano, el arquitecto Jorge Carlos Hurtado Montero, el proyecto y el compromiso para convertirme en instructora de yoga.
Es así que empiezo como instructora del Instituto del Deporte de Campeche a dar clases de yoga gratuitas en el malecón de la ciudad, y esa actividad me permite conocer a un amigo entrañable que me impulsa a crear “El Arte del Corazón”. Cuando te certificas como yogi recibes un nombre espiritual, el mío es: HimmatKaur y él me decía: “Tu eres Kundi, tu llegaste para transformar”. Esas palabras las tengo presentes y me impulsaron a formalizar El Arte del Corazón como asociación civil.

¿Quiénes forman El Arte del Corazón?
Constituida oficialmente desde el 2012, el “Arte del Corazón” nace de la necesidad servir. En todo lo realizado hasta ahora ha colaborado gente que me he encontrado al paso de la vida, amigos y compañeros que hacen teatro, canta, bailan, artesanos, gente que se preocupa y se ocupa por la naturaleza… la mayoría gente muy creativa, y por eso estoy convencida de que si algo va a salvar este mundo, es el arte.
Pero, también por gente que me he encontrado en la calle haciendo tal o cual actividad, a los que invito o ellos se acercan para ofrecer sus conocimientos, su talento, sus manos para hacer, por eso siempre he dicho que en la calle están los grandes héroes anónimos del mundo y por supuesto Campeche. Son personas que alimentan a quien tiene hambre, que arrancan sonrisas, que enseñan al que no sabe, que ayudan de infinidad de maneras y están cubiertos por el anonimato.

¿Amor con amor se paga?
Sí, con “El Arte del Corazón” han llegado bendiciones para mí y para todos, porque de eso trata, de sumar y hacer, trabajando con gente de las colonias llevándoles alegría a través de las actividades artísticas, enseñándoles a hacer creativos y darles conocimientos para el autoempleo; el trabajar con los chicos y chicas, que viven en las Villas del Centro de Alto Rendimiento (Cedar), impulsándolos a través de charlas y talleres a ser mejores desde dentro, ser atletas con corazón y fuerza para lograr sus metas; lo mismo en la experiencia de trabajar en albergues infantiles y víctimas de la violencia del Centro de Justicia para las Mujeres. Han sido muchas experiencias por las qué sentirme agradecida y bendecida.

Una entrevista de Noemí Heredia Bernés