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Verónica Astorga Rodríguez desde hace algunos años se desempeña profesionalmente como periodista, ha colaborado en diferentes medios de comunicación pero en el andar del trabajo diario, su principal pasión la llevó a encontrar otra actividad más humana aún, que también la ha llevado a vivir grandes experiencias como Técnico en Urgencias Médicas y Voluntaria en la Cruz Roja.

¿En qué momento decides participar como voluntaria en la Cruz Roja?
Llego a la Cruz Roja por la intención de hacer un reportaje de 24 horas, precisamente en mi labor de reportera, mi intención era saber cómo se desenvolvía la institución, principalmente los paramédicos, las guardias que realizan y ese fue mi primer interés. Antes de eso no había tenido ningún acercamiento con la Cruz Roja más allá de los eventos que cubrimos habitualmente.
Se me autoriza por parte de la delegación hacer el reportaje, llegamos un viernes por la noche para realizar las grabaciones durante 24 horas y ese tiempo me fue suficiente para conocer lo que el personal sacrifica y lo que realiza para poder ayudar a la ciudadanía, muchos de ellos son gente joven, no pasan de los 40 años. La mayoría de ellos por las mañanas realiza una determina actividad personal y por la tarde dedican su tiempo como voluntarios en la institución.

¿Cuál fue tu primera tarea como voluntaria en la Cruz Roja?
Al llegar me comentaron que hacía falta alguien de Comunicación Social pues no había nadie que ayudara con boletines o con el acercamiento con los medios, entonces primero ofrecí mi servicio voluntario enfocado al área de Comunicación, comencé a apoyar con los boletines, coordinando las redes sociales y me fui involucrando más en esa área, que es a lo que me dedico.

¿En qué momento se da la oportunidad de capacitarte en Urgencias Médicas?
Es el coordinador de Socorros quien me hace la invitación para participar en el curso de actualización para formar Técnicos en Urgencias Médicas, la verdad es que nunca en mi vida había pasado por mi mente dedicarme a algo relacionado con la salud, sin embargo para mí fue un reto para superar ciertos miedos, enfrentarme a diversos escenarios en emergencias fue todo un reto que quise afrontar en la institución e ingresé al curso.
El curso fue de seis meses, donde estábamos todos los sábados, todo el día, teniendo todo tipo de capacitación, tanto lo teórico como lo práctico entre nosotros. Al concluir lo práctico comienzan las prácticas en ambulancia y precisamente ahí iba a decidir si realmente podía o estaba apta para prestar servicios como paramédico.

¿Cómo fue esa primera vez a bordo de una ambulancia?
Mi primer servicio fue para los días festivos de noviembre, para Día de Muertos, el reporte era para atender una fractura expuesta y me puse muy nerviosa porque era la primera vez que me iba a enfrentar a un escenario así en el que iba a participar de manera directa. Al llegar fue un reto para mí no ponerme nerviosa, decir “tengo que poder hacerlo y enfrentar mis miedos” y escuchar bien las indicaciones de mi paramédico titular, poder ayudar en lo que se me requiera. Así fue, al poner un pie fuera de la ambulancia me relajé, contribuí, ayudé, trasladamos al paciente sin ningún problema y supe que me gustaba lo que estaba haciendo.

¿Qué es lo más te impacta al brindar servicios o que te haya sorprendido más en el ejercicio de paramédico?
En cuanto a servicios en ambulancia creo que lo relacionado con los adultos mayores, los niños, los sectores vulnerables es lo que más nos mueve, lo que más nos toca. Pero también lo que más me sorprende es que gran parte de los servicios que cubrimos se deben a la inconsciencia de la ciudadanía, es muy impactante ver que a diario hay accidentados por imprudencias como conducir bajo los efectos del alcohol, ir a altas velocidades, me resulta molesto ver que la gente se porta de esta manera.

¿Qué mensaje le compartes a la ciudadanía en relación a la labor que realiza la Cruz Roja?
Lo he dicho en mis redes sociales personales, es muy fácil criticar lo que no se conoce, el decir que para qué se pide colecta cada año o porqué se les pide 5 pesos por un lápiz, de verdad, la gente que expresa eso sabrá por qué lo hace, pero es un completo desconocimiento de lo que la institución y el personal tiene que hacer para sacar este trabajo adelante. La gente piensa a veces que la Cruz Roja forma parte del Gobierno Federal o del Gobierno del Estado, pero la verdad es que no, la Cruz Roja es un movimiento internacional que no se dedica a los servicios de emergencia, la prioridad es la humanidad, ayudar a la gente, asistir en emergencias y opera con recursos propios, no se tiene un presupuesto.

¿Es una institución 100 por ciento humanitaria?
Sí, como cuando nos fuimos a apoyar a la gente que llegó de Guatemala a la frontera con Campeche por indicaciones de Cruz Roja Nacional, ese escenario para mí fue uno de los más fuertes, ver a los niños enfermos, la gente con heridos, estaban en tierra de nadie, nadie veía por ellos y veían en nosotros un alivio; aunque no llevamos medicamentos porque no los manejamos, el hecho de estar ahí y dedicarles palabras de aliento, ese consuelo que ellos sienten y el agradecimiento que nos daban en ese momento para mí ha sido lo más gratificante.
De eso se trata del voluntariado, de dar tu tiempo, dar lo que tienes sin esperar recibir nada a cambio y darte por bien servido con un gracias de corazón.