Creer y perseverar

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“La naturaleza no es un lugar para visitar. Es el hogar”. Gary Sherman Snyder

Caridad Gómez

Mujer emprendedora, desde hace más de 17 años en la conservación del cocodrilo moreletii y la generación de fuentes de empleos a través de un proyecto ecoturístico en Isla Arena, uno de los Paraísos Indígenas de México reconocidos por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. Visítelo: www.wotochaayin.com

Creer y perseverar, soñar despiertos con los pies bien puestos en la tierra para verlos realizados, son los consejos que Caridad Gómez Gómez, mujer emprendedora originaria de Isla Arena e integrante del colectivo “Wotoch Aayin”, uno de los proyectos ecoturísticos de éxito en la entidad.

¿Cómo surge “Wotoch Aayin”?
“Wotoch Aayin”, en lengua maya significa “Casa del Cocodrilo”, es un proyecto lo conformado por una docena de hombres y mujeres, integrados en sociedad, todos de Isla Arena, en el municipio de Calkiní, Campeche.
El proyecto surgió con una iniciativa ambiental, pues cuando iniciamos en el 2000, el cocodrilo moreletii se encontraba en peligro de extinción, y después, con el paso del tiempo, se transformó en un proyecto ecoturístico.

¿Fue difícil lograrlo?
Sí porque al principio nadie creía en el proyecto, pero fuimos perseverantes, arrancamos con los cocodrilos y pasamos cinco años criándolos sin ganar un solo peso.
Teníamos cerca de 700 cocodrilos, cuando llega el biólogo Javier Gómez Duarte, un investigador de la Universidad Autónoma de Campeche; él nos enseñó mucho sobre los cocodrilos y todo lo que necesitábamos poder finalmente obtener los permisos de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Semarnat, y así poner en marcha “Wotoch Aayin”.
Al principio, garantizada la población de la especie, desarrollamos la granja de cocodrilos, y para poder solventar los gastos abrimos un pequeño restaurante, luego una tiendita de artesanías, los paseos y la renta de dos casitas para los visitantes.
En “Wotoch Aayin” tenemos un lema: “¡Vive la experiencia!”, por eso ofrecemos a quienes nos visitan actividades de senderismo con un recorrido a través de 120 metros de manglares, en el cual concienciamos a los visitantes sobre la importancia de cuidad este ecosistema y los cocodrilos.
También ofrecemos la experiencia de kayaks y la visita a la granja de los cocodrilos, donde además de conocer más de la especie y su entorno, pueden tocarlos, cargarlos y tomarse fotos con ellos. Quiero aclarar que el cocodrilo moreletii no es agresivo y quienes los manejan en la granja están plenamente capacitados para hacerlo de manera segura.
En el restaurante, nuestros clientes pueden disfrutar de mariscos y pescados, pero también de platillos elaborados con carne de cocodrilo, que por raro que pudiera parecer son muy sabrosos y sanos.
Como a través de la granja se garantiza la población del cocodrilo y contamos con los permisos correspondientes, en la tiendita de artesanías también ofrecemos algunos artículos elaborados con piel de cocodrilo, cinturones y carteras muy artesanales.
Ahí también ofrecemos el aceite de cocodrilo, ya que desde tiempo atrás nuestros antepasados mayas lo toman para el tratamiento de enfermedades respiratorias como la gripe y el asma, así en ungüento para el alivio de dolores reumáticos. Otro servicio que ofrecemos es el de hospedaje, contamos con dos casitas que se dan en renta para que la gente se quede más tiempo a disfrutar de Isla Arena.

¿Cuál ha sido la recompensa?
Primero, contar con una fuente de ingreso para nosotros y nuestras familias, además de poder generar fuentes de trabajo, pues en temporada alta llegamos a contratar a más de diez personas. Todos somos beneficiados, pues la gente llega y disfruta del Museo a Pedro Infante, de lo que ofrece “Wotoch Ayil”, de los recorridos en lancha. Todo ha sido posible con mucho esfuerzo, pero vale la pena.