Arte y magia para sanar

13
Martín Caballero Cherrez

Por: Noemí Heredia Bernés

Sus orígenes en el teatro y todo aquello que permita “crear magia” en el escenario han marcado la vida de Martín Caballero Cherrez, un hombre que lleva más de 25 años de llevar el arte y la cultura a donde lo soliciten.

¿Cómo decide ser promotor cultural?
Fue a los 13 años, cuando llego al taller de Teatro que impartía el maestro Manuel Ávila Cano en el Centro de Seguridad Social del IMSS, con él aprendí mucho. Más allá de la actuación, a mí me maravillaron todos esos elementos que se “tejen” para crear la magia que obsequia un espectáculo.
Bajo la tutela del maestro Manuel Ávila me desarrollo como asistente de dirección, y con especial afecto recuerdo el montaje de la primera obra en que participé, “Un león enamorado”, nada más y nada menos un musical.
Desde ese momento decidí qué hacer con mi vida, ser parte de ese engranaje que hace posible asombrar a un público con una gran obra o festival, con una clase o taller en la que alguien descubre que tiene creatividad o el mundo de la imaginación a través de la lectura. Decido ser promotor cultural, aunque nunca dejo la parte de la dirección, pues en los años siguientes me involucré con el grupo “Titereando” y en el desarrollo de producciones para academias de baile y todo tipo de espectáculo, etapa en la que conozco al arquitecto Héctor Palacios Castro y del que tengo el honor de aprender mucho sobre el trabajo detrás del escenario, en especial el desarrollo de escenografías.
Toda esta labor la sigo realizando, y la compagino con mi actividad principal, la cual gozo cada día de mi vida, el ser parte del equipo de trabajo del Centro de Cultura Infantil y Juvenil “La Chácara”, que dirige la maestra Alicia Guadalupe Montero Pérez.

¿Por qué “La Chácara”?
Porque es una institución que me ha permitido realizarme como ser humano y como profesional, pero sobre todo porque soy parte de una gran misión al de sembrar el amor por la cultura, a nuestras raíces y al arte en las nuevas generaciones. En “La Chácara” me desempeño desde hace más de 20 años como jefe de Unidad de diversos programas, y bueno donde me necesiten ahí estoy.

¿Cuál ha sido la recompensa?
Mucha, la de ver hacia atrás y ver el camino recorrido de tanto esfuerzo y momentos difíciles, pero también de grandes satisfacciones como ver a la gente feliz, el efecto que tiene en sus vidas el disfrutar de un buen espectáculo; el rostro de los niños cuando escuchan a un “Cuenta cuentos”, algo que me gusta mucho hacer, la emoción de los jóvenes cuando se suman a proyectos en los que aportan sus ideas y su creatividad; pero sin duda una de las satisfacciones más especiales me las ha dado un programa muy hermoso que realizar la Secretaría de Cultura y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través de “La Chácara” que se llama “HospitalArte”.
A través de este programa, los promotores culturales visitamos los pabellones o áreas infantiles de los hospitales para llevarles momentos de alegría con juegos, canciones y lecturas. También disfruto mucho el trabajo que se realiza en las comunidades del interior del Estado.
Yo creo que el arte y la cultura tienen el poder ilimitado hacernos mejores seres humanos, de descubrirnos como somos, nuestro talento y tener la capacidad de compartirlo con los demás, siempre con una sonrisa.