Alejandra Arredondo, ejemplo de perseverancia

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Como un ejemplo de lucha, perseverancia y empoderamiento, María Alejandra Arredondo Ortiz es una periodista consolidada y muy querida en el medio campechano. A 33 años de ejercer esta noble profesión de comunicar y servir a la ciudadanía como un vínculo entre sociedad y Gobierno, recuerda sus inicios llenos de aprendizaje, lecciones de vida y siendo empujada por su principal motor para ser una mejor persona cada día: su familia. Reconocida este año con el Premio al Mérito Periodístico, su mejor consejo para las nuevas generaciones de comunicadores es siempre dar el mayor esfuerzo para que los ciudadanos estén bien informados.

¿Usted escogió el periodismo o el periodismo a usted?
Las circunstancias me hicieron arriesgarme. Llegué a Campeche en 1984 después de un divorcio, siempre fui hija de mami para convertirme en hija de mi esposo, así que cuando la relación terminó realmente no sabía qué hacer, de lo único que estaba segura era de que iba a sacar adelante a mi hija y así me lo propuse. Inicié al año siguiente como aprendiz de reportero, que no fue nada fácil porque la primera vez que presenté examen me rechazaron, pero lo volví a intentar y quedé seleccionada. Ese fue mi primer gran logro porque todo ha sido a base de esfuerzo, todo me lo he tenido que ganar trabajando, para darle lo mejor que eh podido a mi familia y claro, de paso también descubrí mi vocación.

¿Cómo fue su primera experiencia en los medios informativos?
Pues estaba muy emocionada pero también muy nerviosa porque me habían dado la oportunidad de demostrar con mi trabajo, si realmente tenía lo que la empresa necesitaba para desarrollar la labor periodística. Los primeros meses fueron duros, no cobras quincenas, cobraba incentivos o compensaciones mensuales por las tareas que realizaba, hasta donde sé he sido la única persona que ha estado a prueba por 6 meses y no por falta de capacidad, ni por falta de ganas sino por la voluntad de quienes estaban a cargo, y claro, la inexperiencia al trabajar que te hacía vulnerable a ciertas cosas que ya con los años no aceptarías, como este periodo de prueba tan largo. Pero al final, lo veo como una experiencia de vida, estuve en aquel periódico 12 años, cuatro de ellos como jefa de oficina.

¿Qué le inspira todos los días?
Comunicar, claro, aparte de mi familia, apoyar a mi hija, disfrutar de mis nietos pero, si no reporteo me deprimo, este es un estilo de vida, por más cansada que uno esté una vez que agarras tu grabadora y el ritmo de trabajo se nos olvida todo y nos enfocamos en esta gran responsabilidad de comunicar y mantener informada a la ciudadanía acerca de lo más importante que acontece alrededor nuestro. Me encanta mi trabajo, saber que con una pregunta puedes cambiar el sentido de la información, poner a pensar al entrevistado, plasmar en palabras el acontecer diario, saber que la gente se va a frenar en algún momento para leerte y serás parte de la formación de su pensamiento, es un gran honor.

¿Qué significa para usted haber recibido el Premio al Mérito Periodístico 2018?
Lo significa todo, después de cargar por primera vez a mi hija es lo mejor que me ha pasado. Es el más cálido abrazo de mis compañeros, no por el pergamino ni anillo que te dan como parte del reconocimiento a tu labor, es el calor que tus compañeros te dan, ese reconocimiento bonito que no necesita regalos. Su aplauso es el mayor reconocimiento que alguien me haya podido hacer, nunca me había sentido tan querida por mis iguales.

Una entrevista de Anabel Martínez Torres