La Iglesia llama a la reflexión

12
La preparación para la Navidad debe ser un auténtico tiempo de reflexión y no de consumismo.

Por Noemí Heredia Bernés

Tras bendecir la Corona de Adviento de la Catedral y encender el primer cirio, el Obispo de Campeche, Monseñor José Francisco González González, elevó sus oraciones a Dios para que la preparación para la Navidad sea un auténtico tiempo de reflexión y no de consumismo y superficialidades.
En la misa del medio día, en el principal templo de la Diócesis, Monseñor González exhortó a los fieles católicos a reconocer en Cristo al Rey de la vida, así como a asumir el primer Domingo de Adviento como una oportunidad para reflexionar sobre la manera en que cada uno vive y cambiar todo aquello que aleja a Dios, el amor y la paz de sus corazones.
Inspirado en las palabras del Evangelio, según San Marcos: “Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento”, Monseñor González reiteró a los feligreses que deben mantenerse atentos a la llegada de Jesús, pero no en el sentido de temor a no estar en el camino correcto sino todo lo contrario, para procurar una vida de bien y verdadera felicidad.
En uno de los momentos más significativos de la ceremonia religiosa, el Obispo de Campeche bendijo la Corona de Adviento y oró, mientras una familia se acercó a encender el primer cirio.
“Despiértanos señor para vislumbrar a los desesperados… a los que no tienen o perdieron la ilusión en ti. Señor que seamos testigos claros de tu luz y seamos motivo de esperanza”, exclamó al pedir por la paz y la unidad de las familias de Campeche y el mundo entero.
Cabe mencionar que también ayer domingo, dentro de las celebraciones patronales a la Inmaculada Concepción, por la mañana se llevó a cabo la procesión y misa de acción de gracias del Gremio de Catequesis Infantil de la Catedral de Campeche.
La misa fue celebrada por el presbítero Francisco Velázquez Trejo, párroco de la Catedral de Campeche, quien recibió con la bendición a los niños y niñas de catequesis, así como a sus padres y maestros.
Durante la explicación del Evangelio, el sacerdote exhortó a los niños a vivir su vida siempre de la mano de Jesús, siempre en un continuo aprender sobre su Palabra, que es verdadero alimento del alma.