Inicia temporada de Cuaresma

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Imposición de la Cruz de Ceniza en Calkiní

Rosendo Balán Caamal/Rafael Can Santos

Con la imposición de la cruz de ceniza en las diferentes parroquias de toda la geografía municipal, que fueron abarrotadas por los feligreses, inició este miércoles la temporada de Cuaresma. En la cabecera municipal, el presbítero Juan Eliodoro Kantún Huchín ofició la misa en la Iglesia Central dedicada a San Luis Obispo, en diferentes horarios.
Durante su homilía en la misa de las ocho de la mañana en la parroquia, el sacerdote señaló que “la imposición de la ceniza no es únicamente para los que participaron en las fiestas de Carnaval, sino es para todos” y destacó la necesidad de penitencia.
En la iglesia de Dzitbalché, el párroco José Luis Ye Ehuán tuvo a su cargo la celebración a las nueve de la mañana, y a las siete de la noche; en la villa de Bécal y en Tepakán, el padre Marcelino May Canul ofició la misa.
Asimismo, en las comunidades de Isla Arena y Nunkiní, el sacerdote Rogelio Avila Gamboa encabezó la eucaristía, con el apoyo del padre Alejandro Uc Uc.
Los sacerdotes dieron una amplia explicación de lo que representa la cruz de ceniza, “que es la preparación durante 40 días para la Pascua con el signo austero de la imposición de la ceniza, y de este modo se recuerda su condición de pecadores, así como la necesidad de penitencia y de conversión”.
Posterior a las ceremonias eucarísticas procedieron a la imposición de la cruz de ceniza a los católicos.

Fieles en la imposición de la cruz de ceniza en Escárcega

ESCÁRCEGA
Por otra parte, en el municipio de Escárcega, desde temprana hora feligreses acudieron a la parroquia del Inmaculado Corazón de María y otras iglesias, para la imposición de la cruz de ceniza, con la cual se inicia la etapa de arrepentimiento de nuestros pecados para reconciliarnos con Dios.
En la homilía Ángel Alberto Contreras Gómez, sacerdote de la parroquia, señaló que la Cuaresma es el tiempo del llamado de conversión, arrepentimiento y a la reconciliación con Dios, “y solo se obtiene por Cristo, quien murió por nuestros pecados para salvarnos, pero hay que practicar ejercicios espirituales que fortalezcan nuestra voluntad para poseer resistir la tentación”.
El ayuno que implica el inicio de la Cuaresma debe de ser el principio de una verdadera conversión en la que nuestros actos de penitencia nos ayuden a vencer el espíritu del mal, a poner las condiciones y Cristo nos salve en la medida de nuestra espiritualidad.
El padre señaló que en aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando ustedes hagan oración, no lo hagan como lo hacían los hipócritas, a quienes les gusta orar en la sinagogas o en esquinas de casas para que la gente los vea, pero de seguro ya recibieron su recompensa, por eso cuando vayas a orar entra a tu casa y cierra la puerta, que sea en secreto y Dios padre te recompensará”.

Información: Rosendo Balán Caamal y Rafael Can Santos