El cineasta fantástico de México

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El tapatío Guillermo del Toro nació con una imaginación desbordada: sus monstruosas creaciones, que muestran una humanidad y sabiduría superiores a sus personajes humanos, lo han convertido en uno de los directores más queridos en el cine fantástico.
Era el único de los ‘Tres Amigos’, grupo formado por él, Alfonso Cuarón y Alejandro Gómez Iñárritu, que aún no conseguía las nominaciones de ‘Mejor Director’ y ‘Mejor Película’ de los Premios Oscar, pero La forma del agua cambió esto y le dio los reflectores en la temporada de premios 2018.
Ya ganó el Globo de Oro y el Premio de la Crítica como Mejor Director y hoy, su película de amor fantástica, fue nominada a 13 categorías en los Oscar. Del Toro tiene 53 años, nació en Guadalajara, Jalisco, y uno de sus primeros juguetes fue un hombre lobo de peluche y esto, según él mismo dijo a la revista The New Yorker, en una entrevista de 2011, le encantó a su madre, una mujer a quien le gustaba leer el tarot, y aturdió un poco a su padre, un hombre de negocios que el propio Guillermo describió como “la persona con menos imaginación sobre la tierra”.
Su hermana Susana y él solían disfrazarse y maquillarse como criaturas fantásticas: usaban colodión y sangre falsa para sus creaciones.
Del Toro comenzó a interesarse por el cine desde muy joven y estudió en el Centro de Investigación y Estudios Cinematográficos de Guadalajara y para 1985 fundó Necropia, su propia compañía dedicada a efectos especiales y diseño de maquillaje.
Fue en 1998, tras el secuestro y posterior rescate de su padre, que decidió mudarse a Los Ángeles y, desde entonces, vive en Estados Unidos.

SUS OBRAS
En 1993, Guillermo del Toro filmó Cronos, su primera obra que logró un premio en Cannes y le abrió las puertas para comenzar a trabajar en Hollywood.
A partir de ahí, sus creaciones han sido vistas en todo el mundo: desde las adaptaciones de cómics como Hellboy y Blade II, hasta películas como El Espinazo del Diablo (2001), dirigida por él y producida por El Deseo, de los hermanos Almodóvar, esta obra fue la precursora de El Laberinto del Fauno (2006), película que obtuvo seis nominaciones al Oscar y ganó tres (Fotografía, Dirección Artística y Maquillaje), pero ninguno de los premios se los llevó Del Toro.
Después produjo otra película de terror, El Orfanato (2007), también con buenas críticas y en 2015 dirigió La Cumbre Escarlata.

UN AMOR ACUÁTICO Y FANTÁSTICO
La forma del agua es una película que Del Toro siempre quiso hacer, pero no conseguía cómo.
En la creación de la criatura fantástica, el director se inspiró en El Monstruo de la Laguna Negra e incluso quiso grabar la película en blanco y negro, pero el presupuesto disminuiría considerablemente, así que la cinta se grabó a color, aunque Guillermo no se quedó con las ganas y una de las escenas más conmovedoras sí está en blanco y negro.
La historia, considerada una de las más conmovedoras del cineasta, habla de Elisa, una mujer muda que se encuentra con un monstruo acuático. Ambos, humana y criatura, se enamoran.