Clausuran el MICA con una ovación para Abel

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El actor habló de las diferencias entre el séptimo arte en México y en otros países.

Violeta Moreno / México

Desde hace unos diez años Diego Luna ya trabajaba en la creación de su primera cinta como director, Abel, que primero le dio el reconocimiento del Ariel y después un premio en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, entre muchos más; ayer le valió la ovación del público que acudió a la clausura del Mercado, Industria, Cine y Audiovisual (MICA), que se llevó a cabo en la Cineteca Nacional.
La idea de su historia nació en Londres cuando vivía en aquél país. Un día, saliendo de ver Hamlet con su padre, fue como se inspiró en crearla; estuvo trabajando en el guión cierto tiempo y después asegura que como “no tenía ni pies ni cabeza”, decidió compartirlo con Augusto Mendoza, con quien se apoyo en la escritura.
Y una vez que estuvo el guión, integró a su elenco a José María Yazpik, Antón Araiza, Karina Gidi y Johanna Murillo, con quienes ayer por la tarde se volvió a reunir para revivir la historia de Abel a través de la lectura del guión, aunque en esta ocasión sin Christopher Ruiz Esparza, el protagonista.
“La primera lectura es emocionante porque si bien nosotros que colaboramos, dialogamos y nos escuchamos uno al otro, no hay como el que te quiten el texto y empiecen a dar vida a los personajes; que se salga de control y veas cuáles son las posibilidades. A veces una mala lectura puede ser fatal porque puede pasar que el dialogado sea padrísimo y la lectura no sea afortunada, y uno sale muy confundido. He estado en lecturas que funcionan muy mal y luego las películas son maravillosas”, recordó Diego sobre el proceso del filme.
El charolastra habló de la unión que se creó durante las reuniones que tuvieron previas a la filmación: “Fue muy peculiar, estaba viviendo en aquella época en Los Ángeles, y Augusto vino unas semanas a cerrar el guión, Chema vivió allá, estaba Alejandro Saevich de visita, otra amiga y colaboradora de Argentina y nos sentamos los cinco a leer el guión”, comentó el actor.
“Yo nunca había escrito un guión; digamos que Augusto ponía el rigor del trabajo y sentí una cosa muy bonita que es cuando los personajes hablaban, cada uno tenía vida, un alma detrás que sí habíamos logrado”, agregó.
Mendoza también compartió su propia experiencia y reconoció que se sintió nervioso por el rodaje de la cinta: “La primera lectura fue un evento donde tuve mucho miedo, la segunda, pues también, fue la primera película que escribí, que se filmó y estaba muerto de miedo”, dijo entre risas al público en el que había jóvenes, adultos y personas maduras.
La industria del cine en México
Incluso Luna dio a conocer su opinión sobre algunas diferencias del séptimo arte en México y en otros países.
“Lo que hace al cine en México tan especial es que hay industrias muchos más grandes, donde se dividen los papeles, el escritor va y escribe, el director solo dirige, y aquí el director llega al set, después de haber vivido el proceso de escritura conoce el material, conoce a los personajes, los colores, el lenguaje de una manera muy propia y eso no se encuentra siempre, eso hace a los directores de este país voces tan poderosas”, dijo Luna.