Café Tacvba debuta con Niu Güeis en la Arena CdMx

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Rubén Albarrán volvió a convertir el escenario en una fiesta para sus seguidores.

Eduardo Segura/México

La emoción de Café Tacvba por su “primera vez” en la Arena Ciudad de México fue contagiosa. Los roqueros llegaron al inmueble de Azcapotzalco desde las 14 horas para realizar su soundcheck, que no estuvo exento de algunos tropiezos. La alineación surgida en 1989 realizó también un meet and greet con sus seguidores a las 19:30 horas.
Mientras la banda de ciudad Satélite ocupaba su tiempo en ensayar, afuera en el Metro el infaltable lema: “¿Te sobran o te faltan boletos?”, que está presente en cualquier foro, se escuchaba. Las playeras, que en esta ocasión costaban 50 pesos, tazas y gorras eran los “recuerdos disponibles”, además del los dvd de conciertos de antaño “calados y garantizados”.

Quique Rangel.

Las almas roqueras sortearon los puestos fijos de avenida de Las Granjas para llegar a su cita con los Tacvbos, que aparecieron en el escenario a las 21:14 horas para arrancar la fiesta de su Niu Güeis Tur. La ovación generalizada, los gritos y los silbidos no se hicieron esperar. Paneles de luces en rojo y azul motivaban aún más a roquear.
Rubén Albarrán, Quique Rangel, Emmanuel del Real y Joselo Rangel entregaban lo mejor de su repertorio, mientras sus fans seguían llegando. Por un lado unos capturaban el momento en su celular, mientras que otros aprovechaban a darle mordiscos a una pizza, eso sí en cuanto terminaban alguna pieza aplaudían.
Las primeras canciones, pertenecientes a su más reciente álbum Jei Beibi, no lograron prender del todo al público. “¡Es muy ecléctica la propuesta!”, justificó una treintañera su falta de conocimiento de la letra de “Futuro”, que fue con la que arrancaron la velada en la que de acuerdo a su filosofía lo importante era “echar desmadre”.
“Muchachas, muchachos, buenas noches. ¿Cómo están ustedes? Qué chingón estar aquí con ustedes en la primera vez en la Arena Ciudad de México, pero vale madres, porque lo que importa es estar con ustedes, verlos contentos, con sus sonrisa y ganas de echar desmadre.
“Para nosotros es un placer compartir la música, para dejar las penas y las angustias y volar ligeros. Y llegó Café Tacvba”, dijo a manera de saludo Albarrán, quien lució una chamarra con la leyenda: “Es un sueño y nada más”. La respuesta al saludo se reforzó con el sonido de “El aparato”.
Entre el público lo mismo había jóvenes, parejas y hasta una abuelita que miraba atenta el entarimado y también aplaudía a la menor provocación como después de “El padre” o una que causó revuelo “Desperté”.
“Qué bonito cantan”, les agradeció Rubén, quien siempre reflexivo también atinó a expresar que “a veces nos convertimos en lo que más odiamos”.
“Enamorada” fue el preámbulo para una de las composiciones más vitoreadas: “Eres”.
Hasta el cierre de esta edición se esperaba que Café Tacvba ofreciera otros de sus grandes éxitos como “Las flores”, “Déjate caer”, “Cómo te extraño”, “Mediodía” y “El baile y el salón”.

Milenio Diario