Redacción Novedades

Con la llegada del tradicional Día de Muertos, las familias campechanas se reunieron para preparar y degustar el suculento pibipollo, un platillo que representa la muerte y la resurrección en la cultura maya, y que se coloca en el altar para honrar a los fieles difuntos. Este es el caso de la familia Chan Cob, quienes desde antes del 1 de noviembre iniciaron con los preparativos para elaborar este platillo.
Doña Leticia Chan en compañía de su hermana Gladys Chan, fueron las encargadas de organizar todo para ofrendar este manjar a su mamá y hermana, quienes ya partieron al más allá.

La masa y todos los ingredientes del pibipollo son envueltos cuidadosamente con hojas de plátano para ser cocinados a fuego lento. (José D. Beytia)

En vísperas de la tradicional fecha, las mujeres preparan el avituallamiento para los más de 10 pibipollos que realizan cada año. Entre los insumos necesarios para este alimento destacan; la hoja de plátano, la manteca, el tomate, la cebolla, el epazote, el chile habanero, el xpelón, la masa, así como la carne de gallina y de puerco.
Desde la noche del 31 octubre, las mujeres de la casa limpian la hoja de plátano, y realizan la cocción de la carne de puerco y de gallina a fuego lento, por un espacio de dos horas.
Durante la mañana del 1 de noviembre, la familia Chan Cob se reúne para preparar el platillo que será disfrutado tanto por los vivos, así como por los muertos. El proceso inicia con la colocación de la hoja de plátano sobre la mesa, a la cual se le agrega sal y agua para humedecerla, y posteriormente, se coloca la bolita de masa que se moldea a mano hasta formar el famoso “pozito”, mismo que contendrá todos los ingredientes.
Ahí mismo, apunta doña Leticia, se vacía el col, una especie de atole elaborado con el caldo de gallina, masa y condimentos que le dan consistencia y sabor al tradicional alimento. Terminando de rellenar el enorme tamal, es envuelto con la misma hoja y amarrado con la majagua.
El“Tío Cheo”, es el encargado de realizar el agujero en la tierra donde se coloca la leña, las piedras o chachas y las latas que servirán para el entierro del pibipollo, cuya cocción dura alrededor de dos horas.

PROCESO MODERNO
Aunque muchas familias campechanas optan por cocinar el pibipollo bajo tierra, algunas otras prefieren hornearlos en las panaderías tradicionales, comentó don Adrián Cahuich Chan, panadero de oficio y dueño de la “Casita del Pan”, quien por más de 30 años ha puesto a la disposición de la ciudadanía sus hornos para la cocción de este alimento.
Recordó que el año pasado horneó cuatro tandas de pibipollos, cada una contenía 50, por lo que este año espera una cantidad similar.