La grandeza está en la tenacidad

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Las palabras tan solo palabras son, cuando únicamente llevan la intención del convencimiento sin compromiso, y de la promesa sin razón. Es imperdonable que conociendo causas se evadan los efectos y tan solo queden como constancia los resultados. “Erradicar la pobreza”, “mejorar la familia”, “empleo para todos”, “impartición de justicia por igual”, “educación de calidad”, “atención y servicios médicos a grupos vulnerables”, etc. Etc. Etc., pero, ¡oh, sorpresa!, todo se ha cumplido al pie de la letra llenando de satisfacción a los beneficiados de manera directa ya que la mano divina cumple a sus correligionarios mejorando grandemente su situación económica, que les permite de manera inmediata una mejora sustantiva a la familia, haciendo extensivo el empleo para todos aquellos que estén bajo su sombra, y a quienes desde ese mágico momento la justicia protegerá por igual. A la vez hijos y congéneres tendrán acceso inmediato a una educación de calidad en colegios nacionales o extranjeros dando con ello la espalda a la educación del pueblo, que es y seguirá siendo para el pueblo, porque ellos ya no son parte de él, y qué decir de la atención y los servicios médicos con el ciudadano común en los pasillos y sin medicamentos mientras que los privilegios están siempre listos y dispuestos para quienes así lo necesiten, de la corta lista cuyo tiempo le indica ser este, y cuyo momento tendrá que ser aprovechado porque después de éste, difícilmente tendrá otro.
“Nadie deja de comprender cuán digno de alabanza es el Príncipe que cumple la palabra dada, que obra con rectitud y no con doblez; pero la experiencia nos demuestra, por lo que sucede en nuestros tiempos, que son precisamente los príncipes que han hecho menos caso de la fe jurada, envuelto a los demás con su astucia, y reído de los que han confiado en su lealtad, los únicos que han realizado grandes empresas”. Nicolás Maquiavelo. ¡Uf y recontra Uf!, ¡Pensamientos encontrados cuando se va descubriendo el velo del inmenso contenido de esta aparentemente inofensiva frase! ¡Cuando viene a la mente el juego de las estrategias y que el populacho ha dado por llamar con el nombre de “La Pirinola”, en el cual están inmersos todos los personajes manejados por Maquiavelo entre los grupos que participan de manera directa y que parten desde el pueblo que nada toma, hasta las cúpulas que van desde los que toman uno, toman dos, toman tres, hasta llegar al pináculo del éxito con aquellos que tienen la grandeza de tomar todo!
La gran pregunta del Premio Mayor siempre será aquella que de la respuesta al “hasta cuando se podrá continuar con estas formas por todos vista, y que presenta una enorme disonancia entre las promesas y lo que en realidad se hace”. A la mejor esto se entienda y clarifique en otro parafraseo al gran Maquiavelo: “Un príncipe prudente no debe observar la fe jurada cuando semejante observancia vaya en contra de sus intereses y cuando hayan desaparecido las razones que le hicieron prometer”. ¡Way, esto se está poniendo más feo de lo que pudiera la imaginación! ¡El pueblo siempre seguirá siendo el pueblo y jamás tendrá la posibilidad de salir de ahí! Luego entonces, “las promesas no son más que una forma de legitimación falsa”, y cuyo único objetivo es evitar en Juan Pueblo, el intento de ir en contra, borrando la premisa de que LA GRANDEZA ESTÁ EN LA TENACIDAD.

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