“SE VE QUE YA OLVIDARON A LOS MUERTOS DEL 85”

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Por silvia arellano/ Fotografía de Omar Franco

Cristina, José y Mariano aún son recordados por sus familiares, como se puede observar sobre sus tumbas, adornadas con flores de cempasúchil y veladoras.
Pero algunos muertos ya fueron olvidados… como los del terremoto de 1985, quienes se encuentran en la fosa común del Panteón Civil de San Lorenzo Tezonco, en la delegación Iztapalapa.
Aunque no hay una cifra oficial, se calcula que fueron alrededor de 10 mil personas las que murieron tras el sismo de magnitud 8.1 que sacudió a la Ciudad de México hace 32 años.
Y a su paso, por el monumento que se levantó en memoria de los fallecidos el 19 de septiembre de 1985, personas como Raquel Cisneros rezan una oración por los que permanecen en el anonimato.
“Este lado es el obligado por el que pasamos en el panteón, porque del otro lado está el cuerpo de mi hermana Lupita. Cuando pasamos procuramos rezar un padre nuestro por quienes están aquí enterrados.
“Es triste. A veces se nota el olvido, se ve que ya se olvidaron de la gente”, expresa la mujer que recorre de extremo a extremo el panteón de 111 hectáreas.
Casi al final del Panteón Civil se alcanza a ver un monumento de color blanco con seis columnas, levantado en honor a quienes no fueron encontrados o no supieron dónde irlos a buscar.
Rodeado con árboles y pasto podado se marca el territorio conocido como la fosa común, y en la parte alta del monumento se puede leer: “A nuestros seres queridos”.
Miles de personas fueron rescatadas de los escombros que dejó el terremoto del 85 y alrededor de mil 300 cuerpos fueron sepultados en el lote 14 y en la fosa común. Solo un par de lápidas los recuerdan, aunque en el cementerio hay 210 mil fosas.
En la lápida principal, adornada con plásticos de la fecha en colores negro y naranja, se puede leer: “Ayer, hoy y siempre. Por los años que vivimos no olvido tu partida y aunque no te encontré, ni sé dónde buscarte, tú estás en mi corazón y siento consuelo, porque tú descansas en el cielo cerca de Dios…
“He llorado tu ausencia y dejo que la fe en Dios conforme mi pena y sé que solo nos separamos por un tiempo y después estaremos juntos por siempre en la eternidad. Septiembre 1985-2017. Panteones”.
Para Raquel Cisneros el lugar se encuentra limpio y arreglado, porque está a cargo de los trabajadores, “pero sí, cada día se ven menos ofrendas… no sé si por el motivo de que estén todos juntos y que no haya una partecita que diga este es mi difunto; seguro los recuerdan en su casa, pero aquí muy poca gente se presenta”.
Josefina Rodríguez limpia una tumba junto a la fosa común y recuerda que a los muertos no se les olvida, sino que nosotros ponemos pretextos para no irlos a visitar.
“A lo mejor no los olvida uno, pero no nos damos tiempo para visitar a nuestros difuntos, porque tiempo sí lo tenemos, porque hacemos otras cosas… por qué no venir así de rapidito. En esa área no se ve eso, en general se está perdiendo la tradición del Día de Muertos; la fosa común es el área que menos visitantes tiene”, subraya.
La mujer de cabello cano comenta que esa zona generalmente no tiene ofrendas, “lo que le pusieron al principio es lo que hay, no se ve que vengan familiares o amigos, en esta área no se ve a nadie”.
Entre el pasto se asoma otra lápida que recuerda a la doctora Alma Georgina Zamora, quien tenía 22 años cuando el terremoto le arrebató la vida, fenómeno del que no se conoció el número de daños materiales.
“Ahorita acabamos de vivir otro terremoto; no sabemos si el gobierno asignó a quienes no conocía un lugar adonde poder ir a ofrendar, pero nosotros tenemos que venir y dejar algo por aquellos que no conocimos y sufrieron.
“Los brigadistas que apoyaron siguieron con su trabajo o con sus cosas y esta rotonda se ha ido quedando sola”, asegura la señora Raquel.

Milenio Diaro