Reconciliación

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El tabasqueño a su llegada al Zócalo; “¡Sí se pudo! Hoy se termina una etapa y vamos a iniciar otra”, exclamó a sus simpatizantes

José Antonio Belmont/México

La tercera fue la vencida. Andrés Manuel López Obrador ganó la elección presidencial y en su primer mensaje, tras darse a conocer los resultados del conteo rápido, llamó a la reconciliación de México.
“Agradezco a todos los que votaron por nosotros y nos han dado su confianza para encabezar este proceso de cambio verdadero. Expreso mi respeto a quienes votaron por otros partidos; lo mismo para los tres candidatos que reconocieron nuestro triunfo.
“Llamo a todos los mexicanos a la reconciliación y a poner por encima de los intereses personales, por legítimos que sean, el interés general. Como afirmó Vicente Guerrero: ‘la patria es primero’”, expresó en un mensaje a medios.
Con voz entrecortada, el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia reiteró que “no traicionará la confianza que han depositado en mí. Voy a gobernar con rectitud y justicia. No les fallaré porque mantengo ideales y principios, que es lo que estimo más importante en mi vida”.
Confesó que tiene una “ambición legítima”: pasar a la historia como un buen presidente de México. “Deseo con toda mi alma poner en alto la grandeza de nuestra patria, ayudar a construir una sociedad mejor y conseguir la dicha y la felicidad de todos los mexicanos”.
Mientras hablaba, en las pantallas colocadas dentro de un salón del hotel Hilton, aparecía el mensaje: “Gracias, México, no les voy a fallar”. En su discurso, el tabasqueño también agradeció al presidente Enrique Peña Nieto.
“Debo reconocer el comportamiento respetuoso del presidente Enrique Peña Nieto en este proceso electoral. Muy diferente al trato que nos dieron los pasados titulares del Poder Ejecutivo”, subrayó.
El aspirante presidencial reveló que recibió llamadas de jefes de Estado y de gobiernos de algunos países, a quienes mostró un “sincero agradecimiento y respeto”. “Agradezco las muestras de solidaridad que he recibido de dirigentes y de organizaciones sociales, políticas y religiosas del mundo”, abundó.
Apenas concluyeron los 17 minutos que duró su mensaje, López Obrador se trasladó desde avenida Juárez al Zócalo en una camioneta Tahoe. Un grupo de policías capitalinos le abrió paso y lo escoltó hasta la plancha del primer cuadro de la Ciudad de México, donde un templete y miles ya lo esperaban.
Pero antes, en ese trayecto de kilómetro y medio, decenas de simpatizantes lo vitorearon, siguieron su camioneta, le gritaron y lo aclamaron. Ya en el Zócalo, siguió la arenga de sus simpatizantes. “¡Sí se pudo! Hoy se termina una etapa y vamos a iniciar otra”, exclamó.
López Obrador anunció una reunión este martes con Peña Nieto en Palacio Nacional, a las 11 de la mañana, para “discutir distintos temas”. Incluso dio a conocer a un equipo de transición: en materia económica estará Carlos Urzúa y Alfonso Romo; en relaciones internacionales, Héctor Vasconcelos y Marcelo Ebrard, y en política, Olga Sánchez Cordero y Tatiana Clouthier.
Finalizó su mensaje con tres vivas a México, pero más que terminarlo dio inicio a una fiesta: miles gritaron. Salieron del centro de la capital a la 1 de la mañana ondeando banderas de Morena y del país, tocando cornetas, matracas, y con gritos de “¡sí se pudo”! y “¡es un honor estar con Obrador!”. La tercera fue la vencida y ayer miles lo festejaron.

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El tabasqueño comenzó temprano el domingo. Llegó a las 7:25 de la mañana a la casilla en la colonia Copilco, de la delegación Coyoacán, 35 minutos antes de que abriera, porque quería ser el primero en votar.
Estuvo acompañado de su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, y de sus cuatro hijos, José Ramón, Andrés Manuel, Gonzalo y Jesús Ernesto. Los tres primeros aprovecharon para votar.
Pese a que desde hace años vive en Tlalpan, el candidato continúa registrado en esta casilla, en la que tuvo que esperar más de una hora, pues abrió 15 minutos antes de las 9 de la mañana.
Como ya lo había anunciado en su cierre de campaña en el estadio Azteca, confirmó que votó por la ex candidata presidencial en 1988, Rosario Ibarra de Piedra.
“Mi madre votó por ella en esa elección presidencial. Es una luchadora social, una mujer extraordinaria que encabezó un movimiento para que apareciera su hijo, desaparecido junto con otros en la guerra sucia que hubo desde los años 60 en nuestro país.
“Ahora ella está delicada de salud y yo quiero rendirle este homenaje en vida, quiero reconocer todo lo que ha hecho por la defensa de los derechos humanos”, explicó.
Tras emitir su voto, el tres veces candidato presidencial se dirigió a lo que ayer funcionó como su casa de campaña en un inmueble de la colonia Roma Norte. Ahí permaneció hasta las 2:30 de la tarde, cuando salió a su casa para comer con su familia.
Un par de horas después, su equipo más cercano, como Alfonso Romo, Tatiana Clouthier y Marcelo Ebrard, comenzaron a llegar a la casa de campaña. También arribaron integrantes del gabinete propuesto, entre ellos Olga Sánchez Cordero, Javier Jiménez Espriú, Alejandra Frausto, Josefa González-Blanco, Miguel Torruco, y Héctor Vasconcelos.
El tabasqueño volvió a la Roma minutos antes de las 6 de la tarde, acompañado de su esposa y su hijo menor, Jesús Ernesto. Unos 20 minutos después empezaron a salir todos visiblemente contentos, incluso a Tatiana Clouthier, quien fue su coordinadora de campaña, se le escaparon algunas lágrimas.
Para entonces simpatizantes se comenzaban a congregar en el exterior de este inmueble en la calle de Chihuahua, donde casi a las 10 de la noche ya eran decenas y el tabasqueño salió por un balcón a saludar. Enseguida se dirigió al Hilton.
En algunos puntos de su trayecto, ciudadanos lo saludaron desde la banqueta, otros buscaban incluso la selfie, mientras que en las inmediaciones del hotel, sobre avenida Juárez, ya estaban reunidos cientos de seguidores, para quienes colocaron pantallas en los alrededores. López Obrador, de traje negro y corbata guinda, terminó su jornada alrededor de la 1 de la mañana, después de saludar a simpatizantes afuera de su casa.

Milenio Diario