Piden a cúpulas y dirigentes fin de privilegios personales

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En la elaboración participaron 90 actores sociales, políticos y culturales

Rafael Montes/México

Organizaciones sociales, actores políticos, religiosos y empresarios se pronunciaron por un escenario en México en el que las élites y los dirigentes del país en los sectores público y privado sacrifiquen privilegios personales y gremiales para lograr que se puedan abatir la impunidad, la ilegalidad y la inequidad, en una proyección hacia 2030.
Al presentar los resultados del ejercicio denominado Méxicos Posibles, en el que se expusieron cuatro escenarios probables del futuro de México como consecuencia de acciones u omisiones, los 90 actores sociales, políticos y culturales que participaron en la elaboración coincidieron en que el destino del país “no está escrito” y será “fruto de lo que hagamos o dejemos de hacer”, como lo resumió José Woldenberg, consejero fundador del entonces Instituto Federal Electoral, quien aseguró que el ejercicio sirve para que México tenga “una democracia más robusta”.
De cuatro escenarios posibles, el “Todos Ponen/México Responsable” se caracteriza porque los dirigentes de sectores públicos y privados “están dispuestos a sacrificar sus privilegios personales y gremiales por un bien mayor y colectivo”, además de que “eso se traduce en reformas profundas y acciones concretas que, con el tiempo, generan un fortalecimiento del Estado de Derecho y una amplia cultura de la legalidad”.
Sin embargo, el ejercicio también arrojó otros tres escenarios posibles: el “Unos Toman/México agandallado”, que corresponde a la inercia actual; el “Algunos Ponen/México Pasmado”, en el que solo algunos actores sociales y políticos se fortalecen, pero hay distancia entre la sociedad y los tomadores de decisiones y donde se corre el riesgo de que prosperen populismos de izquierda y de derecha, y el escenario “Todos Pierden/México fallido”, en el que habría un Estado de excepción, el crimen organizado controlaría el país, la sociedad se polarizaría y habría una crisis de legitimidad y ruptura de orden social.

Milenio Diario