“Me voy con la frente en alto a valorar mi futuro”

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Israel Navarro/México

El candidato presidencial de la coalición Todos por México, José Antonio Meade, reconoció que la tendencia del voto no le favorecía y deseó todo el éxito al “nuevo gobierno” que conducirá Andrés Manuel López Obrador.
En conferencia de prensa, acompañado de su esposa, Juana Cuevas; del dirigente nacional del PRI, René Juárez Cisneros, y de su coordinador de campaña, Aurelio Nuño, pidió seguir con la reconstrucción del país, porque “aunque tengamos visiones diferentes, todos buscamos una mejor nación. México es y debe ser un país unido.
“En este momento habré de reconocer que, de acuerdo con las tendencias, fue Andrés Manuel López Obrador quien obtuvo la mayoría. Él tendrá la responsabilidad de conducir el Poder Ejecutivo y, por el bien de México, le deseo el mayor de los éxitos”, dijo.
Agradeció al Revolucionario Institucional la oportunidad de hacerlo su abanderado, y al presidente Enrique Peña Nieto ser parte de la “transformación de la nación”, al tiempo que aseguró que se va con la frente “en alto y el corazón lleno”. Añadió que se tomará unos días para “reflexionar y valorar mi futuro, pero tengan la certeza de que seguiré trabajando por un México mejor.
“Tenemos que trabajar por un México sin impunidad, con justicia y seguridad en cada rincón del país, con salud para todos, en donde ninguna niña o niño nazca en pobreza extrema, en el que nuestros hijos cuenten con la mejor educación y los maestros con mejores condiciones para darles los mayores instrumentos para ser exitosos, un país que brinde oportunidades a nuestros jóvenes y abra espacios a nuestras mujeres, que preserve la dignidad y el liderazgo que ocupamos en el ámbito internacional”, detalló.
El dirigente nacional del PRI, René Juárez Cisneros, reconoció que los números no les son favorables en ocho de nueve elecciones estatales, solo en Yucatán “tenían una tendencia a favor irreversible”.
Anunció que en los próximos días su partido hará un ejercicio “de autocrítica madura” para analizar las razones por las que la ciudadanía no les dio su respaldo.
Cerca de las diez de la mañana, Meade acudió a la casilla 0727 para emitir su voto.
También era un día para encomendarse. La misa de mediodía en San Sebastián Mártir, en el barrio de Chimalistac, fue el escenario para pedir el milagro de ser presidente de México como lo fueron Plutarco Elías Calles, Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio, Abelardo Rodríguez, Lázaro Cárdenas, Manuel Ávila Camacho, Miguel Alemán, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, José López Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo.
Para clamar por el apoyo de sectores del tricolor: el campesino, obrero y popular. A los sindicatos. Era un día para rezar y Meade escuchó al cura Benjamín Bravo.
“Era una homilía que hablaba de los milagros, justamente. El milagro de sanación, con una muy bonita oración colectiva, muy interesante. Venía apropiada para este día”, detalló el candidato.
Mientras, su equipo de campaña y amigos se resistían hasta el último momento a creer los números, las tendencias y las encuestas.
Hasta su casa llegaron dos de sus mejores amigos: el hasta hace poco panista Ernesto Cordero, quien aseguró que “felicitaría a su hermano”, y el secretario de Hacienda, José Antonio González Anaya, silencioso y que siempre estuvo a su lado.
Luego de seguir la jornada electoral por unas horas en su hogar, tomó su vehículo para dirigirse a la sede nacional del PRI, donde esperaría el resultado.
En los chats de WhatsApp del PRI los falsos milagros ocurrían: “El voto rural está funcionando mejor de lo esperado”. “Todas las estructuras nos están reportando mucha actividad, pero no aflojemos ni cantemos victoria”. Aseguraron otros: “No hagamos caso a encuestas falsas de los morenos, están muy nerviosos y haciendo muchas tonterías en todos lados, no aflojemos ni un segundo, arriba Meade!!! Arriba el PRI”.
Incluso la coordinadora de redes y aspirante plurinominal al Senado por el Partido Verde, Alejandra Lagunes, subió a las conversaciones de redes sociales encuestas de salida con una tendencia hacia arriba de Meade y le daban falsas esperanzas.
Los memes entre priistas fluían, uno de los más populares emuló el nocaut de Muhammad Alí a Sonny Liston en 1965, solo que las elecciones se ganan con votos.
Meade siguió la jornada en el salón presidentes de la sede nacional priista, los números reales concluyeron que López Obrador sería el sucesor de Peña Nieto.
Por ello, se acercó a su padre, a su esposa, a su equipo y les agradeció el apoyo. A las ocho de la noche salió del mítico salón priista y a todo aquel que se cruzaba con él, lo abrazaba y daba las gracias, dicen los que lo sintieron que el ambiente era de “melancolía y tristeza”.
La sonrisa de campaña se borró por una mueca que apretaba los labios, que le quebró la voz dos veces en su discurso de agradecimiento; pese a ello mostró talante y reconoció a López Obrador como ganador y le deseó todo el éxito del mundo.
Las lágrimas casi bortaron cuando agradeció a su compañera y alma de su campaña, Juana Cuevas, a sus hijos Dionisio, José Ángel y Magdalena, a su padre.
Los rezos no sirvieron. Este 1 de julio Meade quedó en tercer lugar. La peor derrota del PRI.

Milenio Diario