En Jalisco y Michoacán, almacenes de burreros

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En Michoacán y Jalisco desaparecen tràilers de fármacos
La Anafarmex denuncia que estos vendedores “desaparecen tráileres completos” y gran parte de los fármacos los llevan a Guadalajara y Sahuayo

Los llamados burreros trasladan a los compradores de medicamentos a locales clandestinos ubicados en Guadalajara, Jalisco, y en Sahuayo, Michoacán, donde se concentra gran parte de los fármacos huachicoleados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y a esta industria.

Antonio Pascual Feria, presidente de la Asociación Nacional de Farmacias de México (Anafarmex), asegura que “el crimen organizado ha desaparecido tráileres completos” y que los burreros operan de manera similar a los narcomenudistas.

Es decir, se colocan afuera de hospitales grandes, de alta concentración, para contactar a pacientes con diferentes padecimientos crónicos, a quienes ofrecen surtir recetas de medicinas controladas y hasta 60 por ciento más baratas que en las farmacias.

“El gasto del bolsillo, sobre todo entre sectores vulnerables, con enfermedades catastróficas como el cáncer y con dolor extremo, supera 44 por ciento de sus ingresos totales debido a que carecen de seguridad social, por desabasto de medicamentos o porque su padecimiento no tiene cobertura total dentro del Seguro Popular”, explicó con base en citar del Banco Mundial (BM).

El representante de una red de más de 50 mil farmacias en México precisa que el mercado negro se mantiene en locales y se ha extendido a la web pese a los decomisos de medicamentos ilegales, falsificados, caducos o robados por parte de la Fiscalía General de la República, el Servicio de Administración Tributaria, el Ejército y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios.

Los burreros, comentó, no necesitan equipo sofisticado. “Llevan en bicicleta, en moto, en una sencilla congeladora con hielo seco, el medicamento solicitado, con lo que pretenden sustituir la red de frío requerida. No hay cuidado alguno de la presentación del producto en caso de que sea el original, porque en esas zonas, no hay que olvidar, también hay laboratorios de falsificación de medicamentos y venta de fármacos caducos”.

Explicó que estos “vendedores” se encuentran, por ejemplo, alrededor del recinto eclesiástico de El Santuario de Guadalupe, por la calle Pedro Loza, se colocan frente al Hospital Civil y ofrecen sus servicios a plena luz del día y sin necesidad de esconderse.

Si alguien les pide un medicamento en particular, hacen la llamada para contactar a otro de la mafia a fin de que les lleve lo solicitado en transporte común, hasta a pie. Cuando ven algún movimiento extraño, gente curiosa, se mueven y regresan.

Otra forma de operar de los grupos criminales es “tratando de vender lotes completos, con descuentos importantes, de medicamentos caros, de uso común, a los farmacéuticos establecidos dedicados a especialidades”.

“Sí nos han llegado esos seudodistribuidores con esas ofertas a la red de farmacias de Anafarmex, pero nosotros tenemos un semáforo de alerta y avisamos a las autoridades, somos de los negocios más vigilados por las autoridades sanitarias. Esto, justamente, nos ha pasado en Coahuila”, comentó.

Sin embargo, Pascual Feria reconoció que hay “farmacias” clandestinas que almacenan, venden y distribuyen estos fármacos, los cuales tienen como destino la frontera sur, donde en los países colindantes la falta de medicamentos es aún más grave.

“Ahí hay una red más grande que se debe investigar, porque en el caso de la frontera norte los estadunidenses que se cruzan compran más barato, pero en establecimientos legales”, aclaró.

En este caso, precisó que solo hubo problemas cuando el Viagra se falsificaba y los estadunidenses lo adquirían por kilos para llevarlo a su país. Ahora ya es genérico.

“En México el mercado de medicamentos oscila en 160 mil millones de pesos anuales, y de éstos 4 por ciento, es decir 6 mil 400 millones, corresponde a medicamentos ilegales, ya sean falsificados, robados, caducos.

“Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, 4 de cada 10 medicamentos pertenecen al mercado negro y México no escapa a esta problemática, pese a que se han liberado grandes cantidades de fármacos genéricos, mucho más baratos, para cubrir 71 por ciento de padecimientos crónicos”, refirió.