Redacción/Cancún

Miles de plásticos bancarios sin personalizar, joyas, relojes finos y enormes fajos de billetes de dólares, euros y pesos encontraron los agentes de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada en el cateo a las mil 500 cajas de seguridad alquiladas por la empresa First National Security.
Las tarjetas tienen logotipos de tiendas departamentales, así como de bancos nacionales y carecen tanto de número como de nombre del titular. Son de las utilizadas por el crimen organizado para clonar auténticas, usurpando identidades y saqueando cuentas legítimas en cajeros automáticos, así como para defraudar comercios establecidos.
El cateo se hizo por los indicios y testimonios de que una red criminal de narcotraficantes y narcomenudistas utilizan las cajas para resguardar el producto de sus actividades y probablemente registro de autoridades coludidas.
La apertura de las cajas, unas con llaves originales gracias al apoyo del personal de la empresa, otras volando las cerraduras, se efectuó por orden del juez en turno especializado en el Sistema Penal Acusatorio del Centro de Justicia Penal Federal en Quintana Roo.
En las cajas abundan los billetes de 20 dólares, comunes en el narcomenudeo, euros y billetes mexicanos de mil, 500 y 200 pesos.
La revisión, en la que participaron también peritos que se trasladaron ex profeso a Cancún, se centra en chequeras, libretas, agendas, facturas, títulos de propiedad, etcétera, que puedan aportar indicios de diversos actos criminales del fuero federal.
Las oficinas de First National Security en la Plaza Américas, a un par de kilómetros de la zona hotelera, se encuentran bajo resguardo judicial y con fuerte vigilancia de efectivos de la Marina Armada de México y Policía Federal.
En este complejo caso se encuentran bajo investigación lo mismo empresarios de restaurantes, centros nocturnos y antros que policías municipales, estatales y federales, al parecer protegidos por algunos de sus mandos.
El titular de la Seido, Israel Lira Salas, en entrevistas con Joaquín López-Dóriga y José Cárdenas, dijo no poder dar detalles concretos del caso, pero MILENIO corroboró que el cateo no tiene que ver con el caso del ex gobernador Roberto Borge, sino con la investigación en curso contra Leticia Rodríguez, Doña Lety, líder del cártel de Cancún, y de su hijo Rafael, El Dover.
Personas representativas de las diversas actividades económicas en esta ciudad coinciden, casi todas, en que Doña Lety está detrás de la sangrienta activi-
dad delincuencial.
El Dover fue detenido en julio en Cancún, cuando se encontraba con tres integrantes de esa organización delictiva, y entregado a la delegación de la PGR, que tuvo que ser blindada ante el riesgo de un intento de rescate del cártel de Cancún.
Su madre, Leticia Rodríguez, capturada en agosto en Puebla, lideraba el tráfico de drogas en esa zona y se dedicaba a extorsionar a centenares de locatarios (incluidas las llamadas tiendas de conveniencia) y operado-
res hoteleros.
El 9 de octubre, día del aseguramiento, los marinos llegaron con tanquetas para resguardar el lugar en la avenida Cobá. La noche del 27, pistoleros encapuchados a bordo de camionetas tirotearon la fachada del inmueble asegurado. Un destacamento fue en su persecución hacia la avenida Kukulcán, pero otra caravana de pistoleros atacó a quienes continuaron custodiando las instalaciones.
Cancún, Playa del Carmen y el resto de la Riviera Maya se han visto afectadas por el incremento de balaceras y homicidios desde el año pasado, atribuido a una disputa entre los cárteles Jalisco Nueva Generación y del Golfo.
MILENIO supo también, por algunos medianos empresarios y gerentes, que al domicilio de las cajas del escándalo acudían con regularidad tanto cancunenses “acomodados” como “gente de fuera con apariencia de turista ocasional”.

Milenio Diario