¿Una nueva era?

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Finalmente concluyeron las campañas y con ello se acabó la incertidumbre y la ansiedad; afortunadamente para México, el respeto y la tolerancia, por encima de la violencia y la discordia fue mayor, lo que nuevamente me lleva a la conclusión de que entre los mexicanos prevalece el sentido común y el deseo de ser cada vez mejor; por supuesto la tónica para este escenario, no sólo fueron solo los ciudadanos que acudieron a emitir su voto y ni de los que dieron su tiempo para participar como autoridades electorales, fue también la de los actores principales de la contienda, en particular y dando muestra de su don de gente, José Antonio Meade, quien no dudó en presentarse para señalar que las encuestas de salida no le favorecían, haciendo posteriormente lo propio Ricardo Anaya. Esto no sólo habla de su lealtad hacia México, permitiendo con ello que la transición sea más sólida y pacífica, sino que además demuestran un sentido de responsabilidad por el futuro de la Nación.
La decisión que tomaron la mayoría de los mexicanos, ha sido para apostarle a una reingeniería institucional, a través de la cual se corrijan ciertos vicios, que provocaron una desigualdad social y económica en general, y en particular a una pérdida de valores institucionales y sociales; los cambios no significan que vendrán con la verdad y la certeza absoluta, pero si conducen a la reflexión de lo que no se hizo de manera totalmente correcta y sin duda, se examinaránn las condiciones para mejorar y corregir esas conductas.
Nos toca ahora exigir, a todos aquellos nuevos actores que tomarán el destino de México, en ese sentido de respeto y civilidad nos toca también, a los servidores públicos evaluar nuestro trabajo, a los políticos evaluar sus posturas, a los jóvenes que votaron para conocer un México conducido por actores diferentes a lo que han conocido sus padres, demostrar que su decisión es producto de una pronta madurez y no el resultado de un sentimiento vengativo o indiferente, en fin todos los mexicanos debemos continuar haciendo nuestro trabajo, con esa misma responsabilidad y lealtad que vimos de los candidatos a quienes a través de nuestro voto les dimos nuestra confianza; y a quien llegó a través de la decisión de la mayoría, exigirle que su gobierno se conduzca en un marco, no sólo de tolerancia y respeto, sino de un combate frontal a la corrupción y que el cambio para mejor las condiciones de los que menos poseen, sea real, y no se convierta retórica, ni en utilitarismos, sino que sea un cambio real. Porque de lo contrario serán medidos con la misma vara, que han medido, en política esto así es.
¿Estamos iniciando a una nueva era? probablemente si, nadie lo sabe con certeza, las propuestas de campañas tendrán ahora que plasmarlas en un plan de gobierno, que obligatoriamente tendrá que tener como ejes transversales: el combate a la corrupción, la transparencia y rendición de cuentas y el respeto a los derechos humanos. No menos que esto, más, para mejorar sí.
Por último, estamos en el mejor momento para recoger nuestras armas y retomar nuestros instrumentos de trabajo, y continuar laborando con la seguridad de que desde el lugar que nos toca, estamos construyendo el mejor lugar del mundo para cada uno de nosotros. ¿Lo cree usted así?