Una buena campaña y el trabajo de los operadores políticos definirá la elección

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Más allá de todo lo planeado y trazado dentro de las estrategias de las campañas proselitistas de los candidatos a puestos de elección popular, asegurar el triunfo el día “D” de cualquier participante en la contienda no dependerá de quien o quienes llevaron más gente a sus mítines, así hayan sido eventos multitudinarios y de gran lucimiento, ni tampoco del lugar que el o los candidatos hayan ocupado en las encuestas y sondeos de opinión. No, que me disculpen los que piensen que lo anterior garantiza la victoria electoral de quien participa en los comicios. Todo se decide y se define, insisto, el día “D” y que los resultados sean positivos para el candidato interesado en ganar depende fundamentalmente de lo que hagan o dejen de hacer ese día sus operadores políticos.
Todo el trabajo final de una campaña política, así se haya conformado un excelente equipo de trabajo del candidato que va desde a quien haya dado su confianza para encabezar la coordinación general de su campaña, la integración de su equipo de asesores, su vocería y equipo de apoyo compuesto por militantes y simpatizantes del partido que representan, será de muy poca utilidad o no servirá de nada si ese candidato no cuenta con operadores políticos experimentados y capaces de cumplir la tarea de movilizar y convencer a los ciudadanos a que acudan a las urnas a emitir su voto a favor de sus representados. Obvio, también para asegurar el triunfo es que los partidos de los candidatos tengan cubiertas al cien por ciento las casillas con sus representantes generales y representantes en los centros de votación.
Como reportero y a lo largo de mi trayectoria periodística, un servidor de ustedes ha sido testigo de campañas políticas bien llevadas y aparentemente bien estructuradas para que candidatos a diversos cargos públicos alcancen el triunfo electoral, especialmente en lo que respecta a aspirantes a gobernadores y presidentes municipales. Hemos visto el gran esfuerzo que despliegan los equipos de los candidatos de diversos partidos políticos antes, durante y después de las campañas proselitistas. Atestiguado también que muchos candidatos se rodean de “cerebros”, de personas muy preparadas e inteligentes en el manejo de estrategia política. También de coordinadores generales de campaña muy experimentados en estas lides. De colaboradores y equipo humano que dan el cien de su esfuerzo por promocionar a su candidato, muchos sin cobrar un solo peso. Más todo lo anterior se va “al caño” si el mero día de la elección no tienen a personas con capacidad y probada eficiencia para la “operación política”.
Quienes están al frente de un partido político, de la siglas que Ud quiera, saben que para asegurar todo un proceso electoral que garantice la victoria de sus candidatos deben ser sumamente cuidadosos de cada “paso” de la estrategia a llevar a cabo para tal fin. Los líderes de los partidos políticos saben que dentro de las contiendas no caben los “improvisados” y que deben de contar con los mejores hombres y mujeres para ir escalando posiciones de poder y de gobernanza que los fortalezca y les vaya asegurando cada vez más espacios públicos, además de la simpatía popular. Y en este contexto el papel principal, aunque siempre se realiza en bajo perfil, recae en los operadores políticos quienes tienen el contacto más valioso para la victoria de los candidatos: el de los liderazgos sociales y el de la militancia partidista.
En Campeche, por ejemplo, hay operadores políticos que suman y otros que restan. El caso más palpable de la ausencia de un efectivo operador político lo tiene Eliseo Fernández Montufar, quien ve como su campaña para presidente municipal dentro del PAN se desmorona por su corrupto y violento actuar y la campaña de odio y agresión que ha desatado en contra de la prensa y de todos aquellos que no comulguen con sus mentiras. La “auto victimización” de Fernández Montufar es un grave error que pagará el candidato albiazul, quien de todos sus yerros quiere echarle la culpa al PRI cuando el único culpable es él y su pésimo equipo de “asesores”.
En cambio, el PRI ha desplegado en los equipos de sus candidatos a gente experimentada en la conducción de campañas como Sergio Berzunza, a cargo de los candidatos al senado y diputados federales; Ramón Santini Pech, coordinador de la campaña del candidato presidencial José Antonio Meade; y Roberto Alcalá, al frente de la campaña de Claudio Cetina Gómez, candidato a presidente municipal de Campeche. Aunado a ello, tiene en sus filas a probados operadores políticos que conocen palmo a palmo el territorio campechano y a sus liderazgos sociales, como es el caso de Manuel Angulo Solís que sumando en el equipo priísta ha contribuido a que “el gallo” Cetina Gómez esté hoy en el camino de llegar a la alcaldía del Ayuntamiento de Campeche en las votaciones del próximo 1 de julio.