Uber se fue, taxistas ahora a cumplir con un buen servicio

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Iniciamos un nuevo año 2018 que esperamos y deseamos sea mejor para todos que el 2017 que se fue. Y así, igual que ya es historia el 2017, la aplicación UBER cejó en sus intentos de ofrecer un servicio de transporte de pasajeros en Campeche por no cumplir con los requisitos que le exigía la Ley Estatal del Transporte a través del IET que dirige el abogado Candelario Salomón Cruz.
UBER fue frenado por el IET pero dejó endeudados a cientos de campechanos que se sumaron a esta App y sacaron vehículos a crédito para brindar el servicio de traslado de pasajeros en la capital San Francisco de Campeche, pero que fueron retirados de la circulación y se le impusieron a sus dueños multas superiores a los 60 mil pesos por prestar un servicio no autorizado.
Desde que en septiembre de 2016 UBER anunció en redes sociales que iniciaba operaciones en Campeche, de inmediato el gremio de los taxistas puso el grito en el cielo y amenazó con no permitir que esta trasnacional usara su App y los vehículos de particulares para brindar el servicio.
Por lo que, desde que UBER pretendió cumplir su anuncio para ofrecer precios más bajos y un cómodo traslado de pasajeros fue copado por las acciones de retención de vehículos que echó a andar el IET de la mano de los taxistas campechanos, lo que fue mermando rápidamente el número de unidades de UBER que circulaban por la ciudad y el ánimo de sus dueños y choferes que más tardaban en ofrecer un servicio que en ser detectados, multados y sus unidades llevadas al corralón donde aún permanecen más de 170 carros que en 2017 corrieron con tal suerte.
En el corto período que UBER se empecinó en operar en Campeche, única ciudad en el país donde fracasó rotundamente en su afán, por la férrea postura del IET, sus representantes tuvieron que pagar multas por más de diez millones de pesos por concepto de la retención de los vehículos remitidos al corralón, además de que estuvo cubriendo pagos semanales hasta de dos mil 500 pesos a los dueños de las unidades afectadas para resarcir temporalmente los ingresos que dejaron de percibir.
Sin embargo, al anunciar UBER su retiro de Campeche, los propietarios de vehículos que se sumaron a esta aventura están hoy más que preocupados porque se quedan con la deuda de sus créditos y los choferes sin el trabajo que les garantice ingresos para mantener a sus familias.
Pues bien, luego de que la estrategia del Instituto Estatal del Transporte para copar la operación ilegal de UBER en Campeche diera resultados y obligará a sus representantes a “virtualmente” darse a la fuga con su App, el dirigente del Frente Único de Trabajadores del Volante (FUTV), José Luis Arjona Jiménez, tiene ahora la obligación y el compromiso de brindar un servicio de 24 horas.
Con unidades suficientes para satisfacer la demanda y además, hacer que sus choferes agremiados, de una vez por todas, ofrezcan un servicio de taxi de excelencia y calidad a los usuarios en toda la entidad, con mejores unidades y trato eficiente y amable, además de cobrar lo justo con base en las tarifas autorizadas.
Con la salida de UBER de Campeche ya no existen ni caben más pretextos de parte del FUTV ni de su dirigente para que los taxistas que agrupa en la entidad sigan dando el pésimo servicio que por muchos años han “ofrecido” a los campechanos, al grado hasta de ofenderlos y agredirlos cuando no se les da la gana de dar un servicio o, simplemente, no estar el chofer de humor para subir pasajeros a su unidad.
Esperemos también que los números telefónicos de Águilas y otras asociaciones de taxistas contesten y no tengan sus líneas “ocupadas” cuando se les llama a un servicio y que las unidades que envíen no sean viejas y estén en malas condiciones.
Ya es mucho pedir que los taxis cuenten con aire acondicionado, pero con amabilidad y eficiencia de parte de los choferes seguro nos daremos por bien servidos; reitero, los taxistas locales ya no tienen pretextos para seguir con el pésimo servicio que por muchos años han dado al usuario y a nuestros visitantes, aunque también hay que reconocer que no todos los trabajadores del volante incumplen con su oficio sino que también hay quienes son profesionales y aman su trabajo.