Total desprecio a las leyes y normas de vialidad

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Hace unos días, por cuestiones de fuerza mayor, recorrí parte de la ciudad a bordo de una motocicleta y observé con tristeza las graves y recurrentes violaciones a los reglamentos y leyes de vialidad, y lo peor es que los propios encargado de vigilar su cumplimiento incurren en este tipo de faltas que luego son aprovechados para fustigar a las autoridades encargadas de procurar el ordenamiento del tránsito y tráfico citadino.
Conductores con animales domésticos dentro de la cabina de los automóviles o con niños menores de 10 años parados en los asientos traseros sin el cinturón de seguridad o que sacan las manos por las ventanillas son solo una mínima parte de esas violaciones recurrentes de todos los días y en plenas narices de los agentes de la Dirección de Vialidad.
Taxistas que responden sus radios o contestan sus teléfonos celulares mientras conducen sus automóviles, además de estacionarse o detener sus unidades en cualquier punto de calles y avenidas sin importarles poner en riesgo la vida, no solo de los otros automovilistas, sino de sus propios clientes. Lo mismo se detienen abruptamente en medio de las calles que en lugares donde por lo estrecho de las arterias no es permitido aparcarse.
Motociclistas que transitan en todos los carriles de las avenidas, en franca violación a la norma de Vialidad que ordena que las motos y bicicletas deben transitar a la derecha para no entorpecer el flujo vial. Aquí, es importante subrayar que hasta los propios agentes de la Dirección de Vialidad incurren recurrentemente en esta falta. ¿Desconocen el reglamento, o simplemente les importa un pito?
A todas estas violaciones, se suman los microbuseros, sí esos que gozan de total impunidad y protección del actual director del Instituto Estatal del Transporte, que lo mismo dan “paradas” en lugares no autorizados, que invaden inmisericordes las franjas para el cruce de peatones y el pésimo estado en que se encuentran la mayor parte de las unidades que prestan este servicio y que lo hacen con escapes en mal estado, asientos rotos y el trato grosero y “valemadrista” de los operadores.
También los camiones de carga, específicamente los denominados “volquetes” que transitan cargados de material, en su mayoría de construcción y derivados de rocas, sin los cubre góndolas que por ley están a obligados a colocar para evitar accidentes hacia los automovilistas que transitan detrás o a un costado de ellos.
A esto se le suma el mal estado de sus escapes que emanan impresionantes emisiones de humo negro lo que es un severo atentado contra el medio ambiente, algo en lo que tanto se ha trabajado como parte de los programas y proyectos oficiales de saneamiento.
Pero no todo se limita a los automovilistas y motociclistas, pues el propio Ayuntamiento es un recurrente infractor de la Ley de Vialidad, dado que construyen “sin ton ni son” topes en calles y avenidas sin tomar en cuenta que deben recurrir al departamento de Balizamiento de la propia Dirección de Vialidad porque ahí se tienen las especificaciones y detalles técnicos que se deben cuidar y aplicar a la hora de construir un tope.
Estas especificaciones incluyen las dimensiones, la altura y la forma en que se deben construir para evitar afectaciones a los automóviles y a sus ocupantes, pero además no se cuente con los mínimos señalamientos que adviertan de estos obstáculos, como por ejemplo: advertencias con reflejantes, señalética a distancia, y la pintura amarilla sobre los propios topes.
Así, con estas malas actitudes y el desacato de la autoridad municipal, de poco servirán las obras y proyectos que ha emprendido la actual administración para mejorar la vialidad y la movilidad en la capital campechana. Al tiempo.