Termómetro electoral

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La reciente encuesta dada a conocer hace unos d ías, cuyo levantamiento se realizó del 28 de octubre al 1 de noviembre pasados, revela apreciaciones sobre cómo podrían venir los tiempos políticos y electorales, rumbo a las elecciones del 1 de julio de 2018, particularmente en la elección de Presidente de la República, proceso que comienza a causar estragos en la consciencia de no pocos mortales con nombres y apellidos que no admiten reflexiones, sólo soluciones a su deseo ferviente de obtener el poder a costa de lo que sea.
Los daños colaterales que dejaría la justa electoral, bloquea anticipadamente el sistema inmunológico de no pocos comensales de la política que miran y sienten el poder en sus venas, a partir del cambio que promueven como panacea de todos los males que aquejan a México entero, como si realmente se hablara de hipótesis y no de tesis.
Es evidente que todavía no se puede hablar ni de candidatos ni de precandidatos; la ley lo prohíbe; sólo de referencias sobre preferencias electorales por partido y por personajes que actualmente aparecen en los momios populares, principalmente de quienes desde ahora sienten que la luz celestial les llega de frente.
Aun cuando el presidente de Morena y aspirante confeso a la silla presidencial, Andrés Manuel López Obrador, continúa a la cabeza en los sondeos de opinión, conforme se acercan los tiempos establecidos por las leyes electorales en la definición de candidatos a la primera magistratura de la nación, la ventaja que en meses anteriores le apuntaba ampliamente, ésta se va reduciendo. Y eso, invariablemente, tiene claras lecturas políticas que AMLO, seguidoras, similares y conexas, no deben echar en saco roto.
La encuesta referida, que para las huestes de “El Peje” es parte de la estrategia política de la “mafia del poder” para perjudicar a su guía espiritual, es una radiografía que refleja el sentir de un pueblo ávido del cambio responsable; termómetro para medir la temperatura corporal y política de su líder moral a quien ya ven como Presidente, ahora sí, legítimo de verdad, no de pacotilla.
De acuerdo a la encuesta, si la elección le Presidente de la República fuese ahora, ¿por cuál partido votaría? El PRI aventaría a Morena por siete puntos porcentuales: 30-23. Por supuestas alianzas. Morena estaría arriba un punto porcentual del PRI: 27-26.
En el caso de los posibles contiendes de AMLO, quien estaría en condiciones similares al tabasqueño, serían los priistas Miguel Ángel Osorio Chong y Aurelio Nuño Mayer.
Es importante mencionar que existe un sector perfectamente identificado entre el electorado nacional que asume el papel de “fiel de la balanza” en las elecciones, que no fácilmente se deja llevar por el canto de las sirenas ni por las políticas convenencieras; que ha propiciado descalabros al propio PRI y PAN, por citar a los partidos con mayor tradición política en el país, que esta vez juegan una posición estratégica, más allá de los desvelos personales y de grupo: los indecisos.
López Obrador se encuentra en una posición ventajosa, hasta ahora, con respecto a los anteriores procesos electorales, donde en vez de hueso recibió queso; quizás su última oportunidad en el intento de gobernar el país, cuya campaña ha prolongado por varios lustros y campechanamente utilizado los espacios de difusión reservados a los partidos, con el propósito de engalanar a la granja y a los animalitos del bosque. También, a “El Chivo Brujo”, “La Llorona”, “El Hombre sin Cabeza”, “El Chupacabras”, “Frankenstein”, “La Xtabay” y “Los Locos Adams”, entre otros.
Las elecciones no se ganan sólo con protagonismos, insultos y actuaciones dolosas, sino con propuestas serias que convenzan a la mayor parte del electorado; con proyectos relacionados con los instrumentos para sacar el país del atolladero; con rumbo y certidumbre. Con gritos y desplantes populistas no se llega a Roma.
Si bien han pasado 20 años desde que Layda Sansores Sanromán lanzó sus penas al aire e intentó llegar al poder en Campeche con las coyunturas que en ese entonces apretujaban al PRI a nivel nacional por obra y gracia de “mafia del poder”, bautizada así por el capataz, éste tiene que entender que México no sólo son sus seguidores y simpatizantes, quienes tienen todo el respeto de la sociedad, aunque éstos no lo tienen cuando alguien no compagina con sus ideas.
Los priistas van a definir al hombre ideal de acuerdo al tamaño del engrudo, a más tardar el 14 de diciembre, ajustándose a las disposiciones legales, por lo que antes que cante el gallo de Nochebuena su “hombre fuerte” debe cabalgar en caballo de hacienda con miras a la elección de Presidente de la República, para que inicien las precampañas del 15 de diciembre en adelante.