Seminario de pensión

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Recientemente concluí con la impartición de otro semanario más en pensiones; desde el inicio, la expectación e interés de los participantes se sentía, elevada.
Observé que la mayoría de ellos, tenían premura por conocer, lo antes posible, el monto de su pensión, cumplida la edad de su retiro laboral; otro grupo pequeño, observaba y seguía con atención, la dinámica del evento.
Poco a poco fuimos precisando, uno a uno, las inquietudes de los participantes a través de un análisis de expectativas pues, es preciso decir que, algunos de ellos ya eran pensionados.
Al diagnosticar y alinear las expectativas de los participantes con los objetivos del evento, pude determinar que los más interesados en recibir información precisa, en los primeros momentos, eran los de mayor edad y contaban ya con algunas referencias que les indicaban una cosa: que su pensión no sería tan grande como lo deseaban y que lo que recibirían a manera de pensión, no sería una cantidad suficiente, para cubrir sus necesidades más apremiantes.
Poco a poco fuimos avanzando con la estrategia del talle, indicándoles de los tipos de pensión que regula la Ley, de sus opciones, de las ventajas e inconvenientes de pensionarse a edad temprana o hasta cumplir los 65 años.
Pude detectar que, para muchos de ellos su fuente de información era el amigo del amigo del amigo y que esa información tenía sesgos importantes con relación a lo que marca la Ley; observé en sus rostros, aún expectativa, pero expresiones de mayor serenidad, al conocer bajo qué opciones y requisitos podrían obtener a futuro su anhelada pensión.
Cuando llegamos al análisis de las estrategias a utilizar para mejorar la futura pensión, observé en algunos de ellos, cierto gesto de nostalgia, por las implicaciones que tiene el incorporarse a la modalidad 40.
Algunos se encontraban fuera del periodo de conservación de derechos (tenían muchos años sin cotizar); otros, carecían de los recursos necesarios para poder hacer una aportación superior; otros, su limitante era la imposibilidad de prescindir del trabajo actual para poder incorporarse al esquema, pues para les es de vital importancia, conservar el acceso al servicio médico, por sus actuales padecimientos y al no poder pagar el costo del seguro de Salud.
Me queda por conclusión que, todo ser humano aspira a una vida mejor; que, para muchas personas, pensar de joven en la pensión, no es prioridad; que, pensar en ella, cuando se acerca ya la edad del retiro, se descubre que, poco o casi nada se puede hacer, para aspirar a una mejor vejez.
Recomendamos que, si su régimen de pensión es Ley 73, se asesore lo antes posible y analice con su mentor, las posibles opciones de mejora; siempre las hay, cuando se ubican en tiempo, en modo y en forma.