Se dice…

24

Que, desde siempre, el Congreso del Estado ha sido una caja de resonancia de las inconformidades de los integrantes de partidos políticos, ha sido el escenario de discusiones muchas veces inútiles y sin sentido, y claro, también para exponer iniciativas, cuestiones legislativas y hasta escenario para chascarrillos y bromas.

Que todo eso es tolerable y parte de la “cultura legislativa”, sin embargo, comienza a ser preocupante cuando los diputados locales están más preocupados por discutir, por lanzarse hirientes críticas, por utilizar la tribuna para ofenderse, en lugar de usarla para lo que verdaderamente debe servir: legislar y ser una verdadera representación del pueblo que llevó a sus curules a los legisladores.

Que esto último ha venido ocurriendo en la actual Legislatura, en la cual ha habido más discusiones que propuestas. Ayer ocurrió el hecho mas tenso, cuando el legislador perredista le dijo al panista Jorge Nordhausen Carrizales que “si tu padre estuviera vivo, se avergonzaría de que te has convertido en un lacayo de un ser mesiánico”. Se refiería a que está entregado a defender los intereses del alcalde de Campeche, que tiene el control del PAN campechano.

Que lo que vino después de esa declaración fueron gritos e insultos por parte de los acarreados que llevan los panistas a cada sesión, para aplaudirles y abuchear a los otros diputados. Todo quedó en en eso, pero es una llamada de atención de lo que puede ocurrir si el Congreso sigue en la tónica de la diatriba y la ofensa. Ya es tiempo de que se pongan a cumplir con su labor, ya es hora de ser serios y trabajar verdaderamente por los campechanos.