Se dice…

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Que el que está muy callado, y eso es raro en él, es Manuel Zavala Salazar, el presidente estatal del partido Morena, regidor del Ayuntamiento de Campeche y, al parecer, integrante de la representación que tendrá en Campeche el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Que quizá sean sus múltiples chambas, lo cual viola las normas internas de Morena, lo que tienen a Zavala Salazar en el limbo. No se ha pronunciado ni a favor ni en contra de los despidos de trabajadores en el Ayuntamiento de Campeche, donde es regidor; tampoco ha dicho nada del pleito que tiene en el Congreso la bancada morenista contra los del PAN.

Que si algo le caracteriza a Manuel Jesús es su falta de prudencia para opinar de todo lo que pase en Campeche, México y el mundo; por ello es que su silencio es de llamar la atención. ¿Será que ya aprendió que calladito se ve más bonito? ¿Ya entendió que cuando se opina con el hígado y no con el cerebro se gana de enemigos hasta a sus compañeros de partido? ¿Será que no abre la boca porque está esperando una sanción por haber llamado “vendidos” a sus diputados en el Congreso local?

Que tal parece que Zavala Salazar está más preocupado en tratar de imponer al ex priista Ramón Ochoa Peña, ex candidato perdedor en la alcaldía de Carmen, como su sucesor al frente de Morena, algo que nadie apoya, que solo ellos dos quieren pero ninguno de los militantes. Pero eso lo comentaremos en columnas posteriores.