Se dice…

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se dice, columnistas.

Que con mucha tranquilidad, sin contratiempos ni grillas, se realizó el domingo la jornada de registro de los aspirantes a dirigir los Comités Directivos Municipales del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Que pese a los augurios de algunos que pronosticaban una sesión en la que habría protestas por parte de algunos inconformes, lo cierto es que fue de lo más pacífico.

Que en diez municipios habrá “candidato de unidad”, puesto que se inscribieron fórmulas únicas. La única dirigencia en la que hubo dos aspirantes fue en la capital campechana, donde están las fórmulas que encabeza Diego Gutiérrez Hernández y como secretaria general Rosalina Martín Castillo, y la de Manuel Jesús Solís y Lesbia Valencia, quienes, por cierto, no entregaron completa su documentación.

Que a Solís y Valencia les faltó presentar haber acreditado el examen de capacitación política, y también resulta que deben cuotas partidistas, así que tendrán que hacer su “coperacha” para pagar lo que le deben al partido que aspiran a dirigir en su ámbito municipal. Y desde luego que ambos líderes de colonia hicieron su show para quejarse, cuando las reglas del juego son claras y son para cumplirse los procedimientos.

Que lo cierto es que el presidente estatal del PRI, Jorge Lazo Pech, ya dijo que no hay ninguna irregularidad, y será entre hoy y mañana cuando la Comisión de Procesos Internos del PRI dictamine sobre las fórmulas que se inscribieron. Las que cumplieron con toda la documentación no tendrán problema y seguirán en el proceso, pero los que no, aunque pataleen y se quejen, se quedarán fuera. Ojalá que los militantes priistas entiendan que lo que menos le conviene a su partido es caer en los escándalos, el pleito y la denostación. Es normal que haya inconformidades, pero no les conviene la falta de unidad.