se dice, columnistas.

Que la ceremonia de ayer en el congreso del Estado, a donde el gobernador Carlos Miguel Aysa González acudió a entregar la glosa del IV Informe de Gobierno, tuvo el sello del mandatario estatal: sobrio, sencillo, institucional, apegado a la ley, pero a la vez cordial salpicado de muestras de afecto de los campechanos que son testigos de una manera diferente de gobernar.

Que no hubo la parafernalia de otras administraciones, y el evento se concretó a lo que manda la Constitución Política de Campeche: el jefe del Poder Ejecutivo debe enviar o entregar personalmente los documentos que informan las obras y acciones de gobierno en el año más reciente, y le corresponderá a los legisladores locales analizarlo, sentarse con los secretarios para satisfacer sus dudas y finalmente emitir sus juicios.

Que el discurso que emitió Aysa González desde la máxima tribuna del Estado dejó en claro que seguirá con la misma tónica con que inició hace un mes y 25 días: “Tengo clara mi obligación de gobernar con la mayor de las cercanías. No creo en los discursos que pregonan cercanía y no la practican; es mejor un saludo de mano, un abrazo de campechano, una plática de frente, que mil palabras dichas al viento. En eso creo y así es mi gobierno”.

Que el Gobernador también pidió a su equipo que trabajen en toda la geografía estatal: “Así serán los próximos 25 meses de trabajo, quien no lo entienda así, no tiene cabida en mi gobierno”, dijo. También reconoció que “la gente quiere respuestas, no importan colores ni esferas de gobierno, lo que importa son las acciones positivas”. Y remató: “Expreso con toda determinación que no tenemos ni el más mínimo derecho de regatearle ningún esfuerzo a los campechanos”.