columna de opinión
En fin, un pleito más en Morena.

Que José Narro Robles, ex ector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), anunció que deja la contienda para dirigir el Partido Revolucionario Institucional, además de que renunció a ese instituto político, al cual estuvo afiliado por más de 46 años. Esa decisión le abre la puerta al ex gobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas, para convertirse en el nuevo mandamás del PRI en el país.

Que Narro Robles era el contrincante más fuerte de Moreno Cárdenas, sin embargo, prefirió irse, y lo hizo de la peor manera: despotricando contra el partido al que perteneció durante 46 años. Las razones de su salida, según dijo en un video publicado en sus redes sociales, es la supuesta intervención del Gobierno en la elección del dirigente nacional del instituto político, así como irregularidades en el padrón de militantes.

Que aunque Narro pretendió hacerse a la víctima, lo cierto es que no presentó ninguna prueba ni de que el padrón priista estuviera ‘inflado’, como tampoco que el gobierno federal estuviera interviniendo. Simplemente, parece que midió sus posibilidades de ganar, y vio que eran escasas, por lo que prefirió irse por la puerta de atrás, pretendiendo causar división entre los militantes. Se fue sin dar pelea y se lleva detrás de sí a una generación que gozó y se benefició de lo mejor del poderoso PRI y que ahora lo abandona cuando está en el suelo.

Que, sin mencionar a su ahora ex contrincante, Alejandro Moreno Cárdenas escribió en sus redes sociales: “El PRI es el partido de la unidad y lealtad: Nadie es más fuerte que todos nosotros juntos. Cualquier diferencia se resuelve con diálogo y bajo las reglas y autoridades del partido. Es el momento de sumar, no de restar; de unir y no de dividir. Hoy, más que nunca ”. #YoEstoyConElPRI