Que con su pan se lo coma

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Hoy, quiero iniciar haciendo un análisis de una de las grandes obras poéticas de Rubén Darío, “LOS MOTIVOS DEL LOBO”, no el lobo del pastorcito mentiroso, quien también es fundamental, ni del lobo de la caperuza coqueta, sino el lobo que anduvo asolando toda una zona sin perdonar personas ni animales, ni edades o características personales. Ese lobo que ni los cazadores pudieron contra él sino hasta que el Santo Francisco de Asís lo enfrenta y calma.
Al interrogarlo sobre tanta crueldad y saña, él tan solo responde que comida es lo que busca para vivir y además no puede controlar su condición. Es necesidad, concluye el santo varón, y acuerda que ya no ataque ni mate más, que él se encargará de que de ahora en adelante jamás le falte comida y sustento, un techo y hasta gente que cuide de él.
El trato se hace, el lobo acepta y sumiso, se deja conducir hasta la aldea, lugar en donde el religioso habla con los aldeanos haciéndoles saber del acuerdo y que habría que alimentar al animal. Todo bien durante un tiempo hasta que en ausencia del Santo, el lobo vuelve a ser el fiero y sanguinario asesino que provoca aún con más fuerza, terror a los aldeanos. A su regreso, el Santo es abordado y enterado de la reconversión vivida por la fiera, haciendo que enseguida Francisco se dirija hasta su cueva. Al exigirle respuesta se entristeció ante lo que escuchó como argumento, mas no como defensa, que conoció lo más obscuro del ser humano, su maldad, que sus pecados lo impresionaron, que fue maltratado y no mató por la promesa hecha al santo varón, por lo que optó por la sabia decisión de la naturaleza, aceptar su condición de lobo, de animal, de que es como es, y eso, nada ni nadie lo puede cambiar. El Santo se retira rezando, triste y desconsolado, por la grandeza del lobo y el horrendo disfraz del ser humano.
Dieciséis son los Gobernadores, de diversos partidos políticos que defraudaron a sus gobernados, a sus estados y a su país, sin que hasta el momento se tenga la cantidad exacta defraudada. Esto indica lo inmensamente ricos que somos y que hace surgir la no explicación de porqué tanta miseria y desempleo entre los mexicanos (no todos, aclaro, porque algunos poquitos, son los que hacen con el poder, girar el dinero en el país), y que hace exclamar a Tony Payán Director del Centro de Estudios sobre México, de la Universidad de Rice, en Texas, que Presidentes débiles tan solo hacen crecer y multiplicar una clase política de una avaricia y voracidad extraordinarias, y que como consecuencia se generarían vacíos de justicia so pena de la exhibición del o de los partidos en el poder y eso no estaba establecido en su código de honor, siendo la respuesta lógica y clara, que el cinismo está superando las evidencias que se pudieran tener. ¡Dónde está San Francisco de Asís para controlar a los lobos hambrientos de poder, que no aceptan que su especie es noble, humilde y se puede mover en el amor, la humildad y la fe! ¡Dónde están los pobladores que no son capaces de enfrentar la voracidad o al menos equilibrar la balanza al demostrar que son los mismos, que pueden ser los mismos, y como tales pueden caminar de la mano con la justicia no disimulada, con el progreso compartido y con los beneficios
colectivos!
Corona afirma, que hay que cambiar el chip a todos los funcionarios, para entender que el poder no es de su propiedad y que el pueblo, Juan pueblo, está despertando. De no hacerlo así “Qque con su pan se lo coma”.
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