Que con su pan se lo coma

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Una vuelta más a los libros, otros espacios que ocupan el pensamiento llenándolo de recuerdos, un momento de reflexión que hace traer al momento la oración de la montaña, y al final, puertas cerradas a respuestas sin llave para entrar en la conciencia y deambular de manera apacible en el mundo de la satisfacción de conducirse hacia la tranquilidad. Mentira mas mentira es igual a mentira, mas mentiras.
Jacques Delors, miembro de la Comisión Internacional sobre la Educación de la UNESCO escribe que la Educación para el futuro se debe de basar en cuatro pilares fundamentales: Aprender a conocer, aprender a ser, aprender a hacer y aprender a vivir en sociedad. ¿Falacia?¿Sueño?¿Imaginación? ¿Ciencia ficción? ¡Está completamente fácil, lo único que se necesita para que esto suceda es tan solo enseñar a analizar, a pensar, a reflexionar, a tirar el lastre, para con todo ello, aprender a enfrentar, a responder, y a decidir por uno mismo y por todos como grupo social heterogéneo en sus necesidades y en su forma de pensar.
Formar una conciencia sería lo idóneo para no enfrentar la difícil lucha de rescatar y liberar muchas que se encuentran encadenadas a una necesidad social en que educar es un pecado mortal y simular es el camino a la gloria y el paraíso prometido a quienes de manera irresponsable aceptan ser zombificados en nombre de la educación, sin tener las bases sólidas del verdadero aprendizaje que tan solo se debe de dar en el seno de la familia, donde se le estimulará para investigar, descubrir, explorar, experimentar y con ello participar de manera activa en la misma familia, en las instituciones educativas y en la sociedad, en una integración plena y argumentada.
El verdadero reto es ¡quién lo hace! Si la educación familiar no se califica, pero sí se descalifica a las escuelas por responsabilidades producto de una irresponsabilidad de fondo, conocida y ubicada. Rodríguez Neira lo afirma categóricamente con lo siguiente: “la forma más perfecta de comunidad es la familia, pero, ¿lo sabe la familia?”
Justamente ahí es donde se requiere urgentemente reflexionar y tomar conciencia que en la educación de sus hijos estará su seguridad y estabilidad al crearles espacios de comunicación y participación que le den experiencia, entre reconocimientos y observaciones, a su cotidianeidad fortalecida en su práctica en valores, que le permitirán un crecimiento psicológico, social, ético y moral que le permitirán el desarrollo integral de su personalidad.
Apatía, desinterés, desgano y muchos calificativos más que se pudieran escribir, pero las letras no enfrentan los recuerdos en una reacción en cadena de los padres de ayer, que tuvieron hijos de ayer, y los formaron en la cultura del esfuerzo y del trabajo, y quienes ya convertidos en padres de hoy, con la diferencia tal vez de una formación académica superior, no sepan ubicar el error en la formación de sus hijos de hoy. Arrepentimientos tardíos no justifican sufrimientos que se pudieron haber evitado con autoridad y firmeza.
Hasta ayer la experiencia era sabiduría y los títulos solo un accidente académico carente de argumentación real en el campo de la práctica. Sin embargo las cosas, cosas son y nada se puede evitar si no se recupera la responsabilidad de educar. Quien lo haga, felicidades, y quien no, “que con su pan se lo coma”.