Pueblo y democracia… luz y sombra

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Esto en la práctica, tiene una connotación tan grande, que a pesar de muchos momentos que han hecho grandes tiempos, no se ha entendido que el pueblo debe ser gobernado por una mayoría del pueblo, porque es el pueblo quien decide el lugar de esas minorías que le han puesto el pie en la garganta, hasta hacerlos reaccionar encendiendo la luz de las conciencias para demostrar que su fuerza está en sus ideales, y su voluntad en su determinación. “Unión es poder”, frase simple y sencilla pero que como llave maestra, abre las puertas libertarias al pensamiento y a la acción, al valor y a la lucha contra el temor y la indolencia, no tan solo con palabras que se pierdan con el viento, sino con la fuerza y el coraje de salir de esa enajenación que adormila convicciones en la pesarosa historia de vencedores y vencidos, en que los nombres de hombres se borran, y las máscaras de verdugo se multiplican.
“No hay mal que dure cien años y ni enfermo que lo aguante”. Por siglos, de siempre han existido autoridades para administrar y dirigir a los pueblos, desde Adán con el poder absoluto conferido por Dios, hasta antes del pecado, -(inicio del camino de cansancios, fatigas y dolores del hombre)- ante quien tenía una responsabilidad única (sin comparaciones en lo absoluto con la política actual), y que ante las irresponsables acciones de desobediencia, le fue quitado el espacio de su “paraíso”, convirtiéndose en un mortal más que pasó de ser divino, a simple mortal.
Y así, se han dado ejemplos secuenciales que han sido razón y causa de disturbios, movimientos sociales, rebeliones, revoluciones, etc., que en su momento trajeron consecuencias positivas, pero que a la larga fueron estableciendo el tablero de juego en que el ganador volvió a ser el mismo, y el pueblo pasó a ocupar el espacio del que en algún momento quiso salir, pero con el castigo de tener en sus espaldas a los jugadores que sin miedo, apostaban sin piedad el destino de todos, a los que no se les permitía levantar la cabeza, pues podían mover las fichas del juego originando el enojo del grupo selecto de apostadores de siempre. “¿Quién los ha puesto como gobernante, verdugo y juez sobre los pueblos?”.
La constante ha generado cansancios que convierten a ovejas en leones, dando como resultado, que el despertar sea visto como la única oportunidad de reconstruir la Democracia olvidada, con el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Creer es la constante, Querer es el camino, y Hacer es el fin para demostrar que el abuso del poder tiene la enorme fuerza para lastimar, pero también para convencer qué se es, quién se es, y para qué se está. Los hijos de la vecina han demostrado ser los hijos que no temen a enfrentar esa realidad de sumisión y entrega. Cuando se pierde el miedo se gana el mundo, cuando uno se atreve los otros lo siguen con confianza y fe, y cuando uno triunfa, los otros tan solo esperan su oportunidad para triunfar también, porque ningún hombre tiene algún derecho prescriptivo para ejercer autoridad sobre otros hombres por medio del abuso, la injusticia y el temor, y si hoy se empieza a caminar sin miedo, es porque han borrado el concepto de que “PUEBLO Y DEMOCRACIA…LUZ Y SOMBRA” ya no existe.