Próximas elecciones entre el odio, el rencor, el miedo y la incertidumbre

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El próximo proceso electoral que tendrá lugar el 1° de julio de 2018 se está viviendo entre el odio, el miedo y la incertidumbre de lo que le depara al futuro de México. Nunca como ahora, como en ninguno de los comicios de la historia contemporánea del país, los mexicanos habíamos estado inmersos en un clima social tan violento y lleno de odios y rencores que se palpa no solo en contra de la clase política que ha gobernado México, el PRI y el PAN, sino que ahora esta violencia se ha volcado en contra de los mexicanos que no comulgan o simpatizan con la opción política (MORENA) que busca gobernar el país y con su líder Andrés Manuel López Obrador.
Mexicano contra mexicano es la consigna que las huestes del partido Movimiento de Regeneración Nacional enarbolan para justificar atacar a aquel que no comulgue con el liderazgo mesiánico de AMLO, al que le aplauden y festejan todas las barbaridades que surgen de su boca disfrazadas de “propuestas” y hasta de amenazas latentes que van en contra de los electores que no voten por él y por los candidatos de la coalición que encabeza MORENA con el PT y el PES, a quienes ha dicho que si no lo hacen el 1° de julio a favor entonces son “cómplices de la corrupción”. Andrés Manuel López Obrador no mide sus palabras y se solaza incitando a la violencia entre mexicanos, tarea en la que ya lleva casi 20 años creando ese ambiente de caos y temor que alimenta al ser ya, por tercera ocasión, candidato a la presidencia de la República, fracasando en sus primeros dos intentos y ahora en este tercero creyendo que ya todo está dado para convertirse en el próximo presidente de México.
El político tabasqueño ofende, reprende y amenaza a quien se le pega la gana, lanzando acusaciones y calificativos sin medir consecuencias del mensaje de violencia y odio que sus palabras dejan entre sus seguidores, todos esperanzados en que López Obrador es “el cambio” y la “transformación” que requiere el país, y que creen que los discursos de su “mesías” es un llamado a agredir o a declarar la guerra a todo aquel compatriota que se atreva a expresarse en contra del residente del rancho “La chingada”, a donde quieren enviar a esas voces críticas a punta de, no solo de agresiones verbales sino también físicas, no importándoles tampoco llegar a proferir amenazas de muerte.
El Peje (así se autocalifica él), ensimismado en su campaña proselitista por la presidencia de la República, parece ser el único que no se da cuenta del clima de rencor y odio que su liderazgo está generando entre los mexicanos, enfrentados como nunca en un proceso electoral donde parece que lo que menos importa para muchos ciudadanos es la coherencia y la congruencia en las propuestas que lanzan el resto de los candidatos que disputan la presidencia a AMLO y mucho menos les importa la solvencia moral de éstos, a grado tal que ha dejado que siga avanzando ese rencor social que no solo está dividiendo a amigos y familias enteras, sino que está generando un clima de miedo, de verdadero temor entre los mexicanos, sobre el destino que le depara al país en caso de que López Obrador llegue a la silla de Palacio Nacional.
Divide y vencerás,es la estrategia que ha llevado a cabo AMLO para lograr sus fines de tener el poder político en México y arrebatarselo a costa de lo que sea a quienes él denomina “la mafia del poder”: el PRI y el PAN, misma mafia que ya jaló a su partido
MORENA donde presume hoy como impolutos y ejemplos a seguir a ex priistas, ex panistas y ex perredistas que tuvieron un pasado donde antes López Obrador los tildaba de pillos, corruptos y de traidores a la patria. Andrés Manuel López Obrador no es ignorante del peso que tienen sus discursos y los efectos que sus dichos y palabras causan entre sus seguidores; simula en cambio no darse cuenta y disfruta en sus adentros y a veces no puede disimular el gusto que le causa la polémica que origina con sus ataques a quienes no están de acuerdo con su forma de ser, de pensar y de actuar, siempre contradiciendo y justificando su palabrería y sus ocurrencias (como lo son la mayoría de sus inviables promesas de campaña). Es momento de que López Obrador pare esta campaña de violencia, rencor y odio que está atemorizando a muchos mexicanos y haga un llamado público a sus seguidores para que actúen con respeto y civilidad y dejen de insultar y de atacar a quienes no comulgan con su caduca ideología.