¡Propuestas y respeto…¿dónde están?

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Cuando se ha convertido como recurso sistemático a la mentira, y con ello se han abierto de par en par las puertas hacia la falta de respeto contra la ciudadanía, proyectando el abandono total de principios como la sinceridad, la honradez, la honestidad, la transparencia, la solidaridad social, lo único que trae como enseñanza fuerte es la fase terminal de una democracia asesinada con saña, y de un pueblo que tal vez está uniendo sus partes de valor que lo hagan despertar del enorme letargo en que la hipnosis discursiva y sin fundamentos, lo ha mantenido a través del siglo de los siglos.
Se ha escuchado en muchos ámbitos del diario caminar “que la mejor defensa es el ataque”, sin embargo no es la frase en sí la que pudiera estar inmersa en la equivocación, sino tal vez buscando las entradas fáciles al camino del triunfo, se permite el destape de interpretaciones con el real significado de la misma, a la que se envuelve en el eterno sonsonete de que “el fin, justifica los medios”.
Enseñanza de todo esto: malos consejos, estrategias políticas equivocadas, mala forma de relacionarse con los demás que tan solo llevan al odio y a la destrucción, en fin, una clara muestra del poder que exhibe sus carencias con las mismas armas de toda su vida, que son la generación de pánico y rencor, da falta de respeto a esa sociedad resquebrajada y ahora multidividida, a la que se monta en el espiral de la decisión con la mente repleta de interrogantes que la torturan y con ello no le permiten la libertad de saber con quien estar, si en este juego tan negro como el fondo de la olla de los frijoles, se han dado públicamente hasta con la cubeta siendo esa forma de denostación y ataques que dan a conocer actos de corrupción, conformidad, delitos de apropiación, falta de transparencia y demás chanchullos y trinquetes, de partidos y gente, acusados públicamente por la misma gente de sus selectos grupos y cuyo interés estriba en seguir con esas sólidas demostraciones del poder.
La Realpolitik parte de la idea que “decir la verdad es cosa de ingenuos, que la política es solo poder y que por tanto su constitución debe ser siempre cosa de ficción, simulación, ocultación, un permanente baile de máscaras en el que lo importante es jamás dejar de bailar”. Muy agresivo pero que hay que reconocer que esa es la política de la realidad y a la que la democracia le ha permitido los aposentos de su interior, hasta adueñarse completamente de ella, al no tener vasallos que defiendan ese reino desconocido por los ciudadanos quienes por lo general como forma de salvavidas se enredan en el concepto de que la defensa es personal y por ello, lo más salomónico es, “sálvese quien pueda”.
Carl Schmitt estableció que todo lo anterior es el verdadero cáncer para la democracia.
Entonces la solución no está en hacer públicas las virtudes maquilladas, sino ya no aceptar la exhibición pública y hasta en red nacional e internacional de los errores y las debilidades de quienes tienen la “noble intención de dirigir y de servir”, pero que olvidan que el enfrentamiento se da con propuestas reales y viables que comprueben el conocimiento de necesidades que eviten la eterna pregunta de ¡PROPUESTAS Y RESPETO… ¿DÓNDE ESTÁN?!

garihefa@hotmail.com