Prevención (segunda parte)

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Se dice que no sabemos lo que tenemos hasta que nos hace falta, y si, efectivamente a todos alguna vez nos ha pasado que cuando no tenemos lo que requerimos nos lamentamos, y quizá no lo necesitemos realmente pero sentimos que sí.
Podremos prescindir de muchas cosas en la vida, pero en definitiva hay algo que nunca podremos dejar a un lado, me refiero a la salud. Sin ella simplemente no podemos hacer muchas cosas o nada, y es que como comentaba la semana pasada la salud lo es todo, y nunca nos tomamos el tiempo para acudir al médico hasta que nos sentimos mal o nos pasa algo.
La gran mayoría de los mexicanos vivimos a las carreras con poco tiempo para hacer ciertas cosas que podrían ayudarnos a vivir mejor, comemos a deshoras, comemos mal, o simplemente comemos lo primero que encontramos.
No reparamos en lo que debemos de darle a nuestro organismo para que trabaje de la manera adecuada y cuente con todos los nutrientes que deberíamos de tener. Por supuesto que hay quienes cuidan mucho de su alimentación, de su nutrición y eso es muy bueno; Pero reconozcamos que la gran mayoría no lo hacemos.
En días pasados el secretario de salud en la entidad dio a conocer las alarmantes cifras de obesidad en el estado, siendo Campeche el primer lugar a nivel nacional en este rubro en los adultos, y para los menores de edad es decir la obesidad infantil, el estado ocupa el tercer sitio.
Tenemos una gran variedad de platillos ricos en grasas, no podemos negar lo mucho que nos gusta comer, pero debemos de tomar en cuenta qué comemos y en qué cantidades lo hacemos.
Aunado a ello se encuentra nuestro sedentarismo, parece mentira que teniendo tantos espacios para ejercitarnos no tengamos la voluntad de caminar por lo menos 15 minutos al día. Que podamos tomar un vaso con agua natural en lugar de una gaseosa.
Y para terminar de completar el cuadro también somos grandes consumidores de bebidas alcohólicas, que también en muchos casos caemos en los excesos, y es hasta que nos sentimos mal que nos preocupamos por cuidar nuestra forma de comer y de beber o de ejercitarnos.
Cada fin de semana salimos a comer a beber sin moderación hasta que llega el día en que caemos en una situación de descompensación y terminamos acudiendo al médico, cuando pudimos haber evitado esa situación, aprendamos a moderarnos y a tener una cultura de la prevención para que podamos vivir más y mejor.