Posadas

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Para no variar, para no perder la costumbre he ido ya a 7 posadas hasta el momento, en todas ellas me he divertido, la he pasado bien.
Justo ayer que llegaba a casa después de haber asistido a una, y uno de mis sobrinos me preguntó de dónde venía y al contestarle, su cara y su pregunta me sorprendió más, con toda la inocencia de un pequeño, me preguntó ¿por qué les dicen posadas?
Y bueno literalmente por unos instantes me quedé sin saber qué responder.
Y es que caí en cuenta de que lo que menos he hecho en las posadas es pedir posada.
Instantáneamente recordé cuando era niño, el asistir a una era verdaderamente salir a la puerta, encender una vela y pedir posada esperando a que del otro lado te respondieran, ahí estabas cante y cante hasta que de buena gana te abrían.
Y creo que mis pequeños sobrinos nunca han hecho eso, así que, decididamente este año les enseñaré cómo pedir posada y el significado de la misma. Creyente o no, es una tradición que como muchas otras, se ha venido perdiendo o desvirtuando.
Incluso, y aunque usted no lo crea, durante estos días tampoco han llegado los grupos de niños cantando la rama, tradición que no sé si en otros sectores de la ciudad se esté realizando, pero al menos donde vivo no ha sido así.
Espero que no se pierdan, porque han logrado perdurar por muchos años pues al final de cuentas, son actividades que fomentan la convivencia familiar la cual nunca debe perderse.
Y si bien hace mucho que no sé lo que es pedir posada, y sin saber si me la darán o no, este año les enseñaré a esas nuevas generaciones que el pedir posada es algo divertido y que tiene como trasfondo el ayudar a quien lo necesita, el tenderle la mano a quien pudiera no estar pasando una buena situación.
Saber que todos en algún momento podemos necesitar de alguien que nos abra una puerta y nos brinde su apoyo.
¡Felices fiestas a todos!