¿Por qué Mérida?

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De manera contundente, ayer iniciaron campaña electoral en busca de la Presidencia de la República los candidatos de las coaliciones Todos por México y Juntos Haremos Historia, José Antonio Meade Kuribreña y Andrés Manuel López Obrador, en Mérida, Yucatán y Ciudad Juárez, Chihuahua, respectivamente, localidades ubicadas, una de otra, a más de tres mil kilómetros de distancia.
Junto con los otros dos candidatos que arrancaron campaña el pasado fin de semana, Ricardo Anaya Cortés, de la coalición Por México al Frente; y Margarita Zavala, candidata independiente, Meade Kuribreña y López Obrador comenzaron a desplegar proselitismo electoral en igualdad de condiciones; con las mismas potencialidades y oportunidades de convencer a los ciudadanos, al margen de las preferencias y simpatías acumuladas antes del “banderazo” oficial.
Con el sello propio de la casa y de sus proyectos de nación, José Antonio y Andrés Manuel pidieron a los ciudadanos su voto y ponderaron las líneas discursivas que se multiplicarán a los largo de tres meses, con tres paradas obligatorias para participar en los debates dispuestos por el Instituto Nacional Electoral (INE).
El primero de ellos se llevará a cabo en la Ciudad de México, el 22 de abril próximo, en el Palacio de Minería. El tema central: “Política y Gobierno”. El segundo, el 20 de mayo, en el campus Tijuana de la Universidad de Baja California, con el tema principal “México en el Mundo”. El  tercero, el 12 de junio en Mérida, en el Gran Museo del Mundo Maya, bajo el tema “Economía y Desarrollo”.
Y mientras ayer, en Ciudad Juárez, encima de la línea fronteriza, AMLO enviaba sus atentos “saludos” al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la capital yucateca Meade daba a conocer sus siete propuestas para impulsar el desarrollo social y económico de las familias mexicanas, centrando sus objetivos en las mujeres y los jóvenes.
Los priistas del país fueron convocados días antes para concentrarse en las sedes de los CDE y ver -en vivo y a todo color- la transmisión del inicio de campaña de José Antonio Meade. A decir del propio candidato, fueron más de 60 mil dirigentes y militantes que participaron por esta vía, al frente de gobernadores y líderes estatales del PRI, como ocurrió en Campeche, en que Alejandro Moreno Cárdenas, en uso de sus derechos políticos, encabezó con Ernesto Castillo Rosado esta concentración.
El candidato de la coalición Todos por México habló de una educación de excelencia y reconocer la labor de los maestros; de una atención a la salud con infraestructura suficiente en los hospitales del país y de garantizar a los recién nacidos calidad de vida y seguridad social; combatir la inseguridad de manera integral por medio de la aplicación de las leyes, y acabar con la corrupción en la política.
Y es que desde antes se mencionaba a Campeche como uno de los posibles lugares donde Meade tenía previsto iniciar campaña, entre otras razones, por haber sido esta ciudad donde el PRI “se abrió de capa” a las candidaturas ciudadanas, en el marco de la reforma estatutaria que llevó a cabo, cuya mesa temática nacional tuvo como sede la capital campechana. Pero, ¿por qué Mérida y no Campeche?
Por principio de cuentas, este arranque le dio motivo y razón a los proyectos partidistas que buscan refrendar la gubernatura en un estado donde el PAN irá con todo y por todo, amén de iniciar entre los priistas la operación cicatriz por las fisuras y desencantos que dejó el pasado proceso donde el PRI designó candidato a la gubernatura, que a decir de muchos tricolores de la vecina entidad, “ya le tocaba al gordito”. Pero no.
Como suele suceder en actos masivos y de lucimiento personal, como es el inicio de una campaña presidencial, ayer los protocolos superaron a la figura principal, en este caso Meade Kuribreña, que literalmente fue opacado por los vítores y aplausos que obsequiaron miles de priistas yucatecos al candidato a la gubernatura de Yucatán, Mauricio Sahuí Rivero, que tuvo a su cargo el discurso de bienvenida; y a su protector, el gobernador Rolando Zapata Bello, pasando por alto el principio de institucionalidad.
Es por ello que uno de los más contentos y rebosantes de alegría en el evento de ayer, no era otro que Zapata Bello, en contra del deprimente estado de ánimo del extitular de la Sedatu, diputado federal Jorge Carlos Ramírez Marín, de madre campechana, que “fue bajado del caballo” para ceder los espacios al candidato del gobernador yucateco que se las juega en serio, por todo lo que implica mantener para su partido la gubernatura en Yucatán.