¿Nos alcanzará el destino?

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Jaime Gutiérrez
Jaime Gutiérrez, Mi retiro y pensión

¿Recuerda la película “Cuando el destino nos alcance”?
La trama de esta película se desarrolla en la ciudad de Nueva York, en el año 2022, donde la población vive hacinada, en ambientes de gran contaminación ambiental, producto del calentamiento global y el efecto invernadero.
En esa época y lugar, coexisten la clase social opulenta y la indigente, y sólo había dos tipos de alimentación, que se vendía en recipientes similares a latas de atún y en galletas, supuestamente elaborados uno de ellos, con productos vegetales, y la línea económica, a base de “plancton marino”
Obviamente, la clase menesterosa solo podía comprar, productos elaborados con “plancton marino”
En la película, el producto a base de plancton marino se elaboraba con carne humana, obtenida de personas que, al desear morir, acudían a un centro donde les daban a beber un líquido y les proyectaban, majestuosos paisajes naturales del planeta, mientras escuchaban plácidas melodías.
Al cabo de 20 minutos sobrevenía un dulce sueño y su deceso; su cuerpo era llevado, a manera de basura, a la procesadora de alimentos, para luego venderlo entre los pobres, como producto elaborado a base de “plancton marino”
Muy seguramente, gran parte de la población mundial, vivirá desbastada por los efectos del calentamiento global, la contaminación de la tierra, aire y mar; explotación irracional de recursos, la corrupción y por los efectos de grandes terremotos, inundaciones, tsunamis, y la subida del nivel del mar, entre otras calamidades.
Los anterior afectarán la producción mundial de alimentos y, gobiernos y particulares, serán incapaces de satisfacer las necesidades de una población en constante crecimiento.
Seguramente que un día, el ocaso de nuestra vida llegará y que el periodo más crítico lo tendremos, al perder la capacidad para valernos por nosotros mismos, con el apoyo de los recursos económicos, si es que éstos los hubiéremos constituido.
Si la profecía de Hollywood se cumple, ¿de dónde obtendrá la humanidad los productos y recursos para alimentarse?
¿Acaso nuestra futura alimentación se elaborará con “plancton marino”?
Vivimos épocas de reflexión profunda, que nos deben llevar a vislumbrar, desde la edad laboral más temprana posible, cómo deberá ser nuestro futuro, a partir de la fecha en que llegue la edad de nuestro retiro y vivir, digna y cómodamente, lo que nos reste por vivir.
Si posterior a nuestro fallecimiento somos convertidos en alimento “a base de plancton marino”, nuestro ser y conciencia ya no estarán aquí.
Y quizás lo anterior no deba de preocuparos, no al menos como si debiéramos de hacerlo, por nuestra futura pensión.
Tenga un maravilloso año 2018; recuerde que “una sociedad, entre más informada esté, más libre e independiente será”