¡No lo hagas!

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Votos, votaciones, encuestas, campañas, candidatos, son los términos más usados y leídos en el incipiente proceso electoral 2018 que es uno de los más caros en términos de recursos y más grandes en logística, ante la capacitación electoral y organización. Todo un reto para el INE.
Anaya se puso “creativo” y ha tocado guitarra, batería y teclado; Obrador ha tomado a mofa las acusaciones de apoyo de Rusia, como si fuera un tema sin importancia.
Las mentadas de madre están de a peso en las redes sociales y las noticias falsas no paran de fluir un día sí y otro también.
La guerra por defender un lugar en las encuestas marca la agenda semanal, dejando de lado las propuestas y programa electoral, suplantado por la palabrería que no abandona el lugar común.
En este escenario y antes del inicio formal (es un decir) de las campañas, me parece importante detenerse a reflexionar en el sentido del voto.
Más que en el aspecto de a quién se favorecerá, lo planteo en la perspectiva del voto como el punto de partida de nuestra participación política.
Me explico:
Si vas a votar porque crees que con eso es suficiente para que cambie todo, no lo hagas.
Si vas a votar sólo para darle “chance” a un candidato por que te cae bien, no lo hagas.
Si vas a votar por que las propuestas parecen demasiado buenas para ser reales, no lo hagas.
Si vas a votar porque crees todo lo que tu vecino pone en Facebook, no lo hagas.
El punto de inflexión debe venir con la reflexión individual, localizando el papel que jugamos en la colectividad, y con la reflexión de que el malestar es desde la democracia y no con ella.
Si tu deseo de ir a votar va acompañado de la voluntad de acompañar la gestión de tu representante, hazlo.
Si vas a votar tomando en cuenta la viabilidad de las propuestas, hazlo.
Si dejas de lado la pasión facciosa y acompañas tu voto con una dosis de razón, hazlo.
Es una invitación a pensar en el reto que enfrenta México en 2018 y a sobreponernos a esta “asamblea de furia”, como propone Mark Thompson, superando nuestras diferencias con la razón y la argumentación.
Votar es el principio y no el final.