Ni carne ni pescado

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COLUMNA INVITADA

UNA MIRADA AL MUNDO
FELIPE MENDOZA M.

La agencia Lumi Dolls, con residencia en Barcelona, oficinas en Moscú y Turín, inició sus actividades comerciales ofreciendo un servicio hasta ahora inédito en Europa: el primer burdel de muñecas sexuales.

El establecimiento cuenta con una variedad de muñecas hiperrealistas cuyos precios oscilan entre 2,000 y 3,000 euros.

Al gusto del cliente se puede elegir entre muñecas representantes de muy diversas razas, los precios por cada “servicio” son muy similares a los que se cobran por tener relaciones con una mujer real.

Es interesante observar cómo una buena parte de los seres humanos se deciden cada vez más por sustitutos de aquello que no pueden o no quieren alcanzar; así ha surgido este nuevo giro de negocios en Europa.

Si alguien no puede o no desea establecer una relación que le permita intimidad sexual con una mujer, para eso están empresas como Lumi Dolls, para ofrecer el producto más cercano a la carne, que intenta funcionar como si lo fuera, aunque sea un plástico, algo así como el chupete que a los recién nacidos no los alimenta pero los consuela.

De la misma manera este mundo nuestro se ha empeñado en encontrar pálidos y tristes sustitutos de aquello verdadero que no se tiene, así hemos llegado a sustituir la alegría con la diversión, como si el bullicio, la música en alto volumen, las bebidas de todo tipo, videos, películas, juegos electrónicos y muchas otras cosas más nos garantizaran la alegría; así se puede ver a casi una recua de ingenuos persiguiendo afanosamente la diversión en sus vidas, creyentes de que a través de ella encontrarán la alegría.

Siguiendo esta manera de actuar hemos sustituido el amor con el enamoramiento, confundiendo el sentimiento del enamorado con la totalidad del amor que también incluye compromiso, lealtad, decisión, mucho trabajo en común y un muy alto sentido de donación al otro.

No es posible negar que el enamoramiento es la puerta de entrada al amor, pero nadie ha de quedarse solo en la puerta, ya que el amor requiere una madurez que no se encuentra solo en las mariposas que se sienten en el estómago.

Nos vemos llamando pasión a lo que es lujuria o amistad a lo que es simplemente compañerismo, en algunos ambientes también se ha dado en llamar novio o novia a quien simplemente es un amante, manera por la cual resulta que una casada o casado pueden tener una relación de “noviazgo”.

Incluso acabamos llamando matrimonio a una gran diversidad de tipos de relación que tampoco reúnen los parámetros para denominarlos como tales.

Un buen número de seres humanos andan deambulando por el mundo tratando de encontrar lo verdadero en lo falso, en las copias, sustituyendo la carne por el plástico, y la realidad es que así no encontraremos ni carne, ni amor, ni pescado.