Morena, ¿congruencia política?

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Menudo paquete tiene entre manos el Partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en el estado, que debe resolver -a la velocidad de la luz- las discrepancias surgidas entre este instituto político y sus aliados de la coalición “Juntos haremos historia”, en torno a la postulación del candidato a la Presidencia Municipal de Campeche. Algo que comienza a hacer ruido y que hasta hoy no tiene una alternativa de solución por la vía del entendimiento.
Y haciendo historia, que bien vale la pena recordar, el 13 de enero pasado, precisamente, los representantes de los partidos Movimiento Regeneración Nacional, Encuentro Social y del Trabajo, llegaron muy contentos al Instituto Electoral del Estado de Campeche (IEEC), agarraditos de las manos, a presentar ante la presidencia del Consejo General de este organismo, la solicitud de registro del Convenio de Coalición de referencia.
Sus dirigentes habían acordado participar mancomunadamente en el Proceso Electoral Estatal Ordinario 2017-2018 para la elección de Diputados Locales, Ayuntamientos y Juntas Municipales, todos por el principio de mayoría relativa. El documento fue avalado por la presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky Gurwitz, y por sus contrapelos del PT y PES. Todo era felicidad: lucharían juntos para hacer historia por la causa de AMLO, pero también por las cuotas de poder en el estado.
El proyecto fue aprobado, luego de cumplir una serie de requisitos, entre ellos la distribución de las candidaturas locales entre los partidos coaligados. Esto, para evitar malos entendidos y trabajar de común acuerdo en busca del elixir de la eterna juventud y, coyunturalmente, sacarle provecho al incremento de votos para la oposición, que ineludiblemente beneficiaría a López Obrador en Campeche.
Entre los acuerdos asumidos por Morena, PES y PT, se establece que la postulación del candidato a la Presidencia Municipal de Campeche correspondería al Partido Encuentro Social. Pero, ¡oh, Dios! El líder estatal de los morenos, Manuel Zavala Salazar, rompió ese “pacto de amigos”, y haciendo a un lado todo tipo de negociaciones previas testificadas en el convenio de coalición que se presentó ante el IEEC, se saltó las trancas y apresuró la inscripción de su precandidatura a la alcaldía local.
Evidentemente que esta decisión no gustó a los camaradas del PES y PT, debido a que no se respetó el “pacto de caballeros”, bajo el argumento de que Zavala es el mejor de los prospectos para participar en la justa electoral por la Presidencia Municipal de Campeche, por lo que -a la usanza priista- se aceptó su registro con bombos, maracas y platillos. Con banderitas de colores y “repartimiento” de dulce de papaya, en medio de la algarabía de un buen número de acarreados provenientes de colonias populares y diversas comunidades rurales del municipio.
Zavala Salazar sorprendió a más de uno, no porque se le niegue el derecho de contender por Morena en la justa electoral del 1 de julio próximo por la principal silla del municipio. No. La cosa va por otro lado. La falta de previsión y de materia gris al momento de negociar la “repartición del pastel” con los aliados partidistas, pero también la falta de seriedad para cumplir los acuerdos, tienen ahora un alto costo político para la credibilidad de Morena.
La postura asumida por el líder estatal de este partido deja malparado el proyecto López Obrador en Campeche; aligera la ruptura de la coalición; deja dudas en miles de simpatizantes de otros institutos políticos, entre ellos Encuentro Social y del Trabajo, pero sobre todo manda uno más de los mensajes de incongruencia política de Morena a la sociedad campechana, que mira muy atenta cómo se desenvuelve y se desenrolla la criatura
Manuel, salvo la mejor opinión de ustedes, amigos lectores, es el personaje idóneo, (necesario más no indispensable) para abanderar la causa de AMLO en la contienda electoral del principal municipio de la entidad, hoy en poder del PRI; ayer del PAN. Lo he señalado en anteriores espacios y, creo yo no estar equivocado, pero comete errores garrafales que le podrían conducir al “despeñadero” y comprometer su participación por las implicaciones políticas, que de hecho ya se tienen, en los otros frentes partidistas que firmaron junto con Morena el acuerdo de coalición.
La inscripción de Zavala como candidato de Morena a la alcaldía de Campeche, como Dios manda, sin trampas ni corruptelas; sin golpes bajos ni puntapiés a sus coaligados que en primera instancia creyeron en él, le hubiese dado no sólo peso político, sino también valor agregado a la contienda electoral donde se medirá proyecto, capacidad, honestidad, seriedad y visión política.
Y digo esto porque ya se encuentran en zona de “pits”, cargando baterías, listos para el circuito, Claudio Cetina Gómez (PRI), que ira con todo y contra todo con el propósito de refrendar la permanencia de su partido en el Ayuntamiento local; lo mismo que Eliseo Fernández Montufar (PAN), que duerme soñando ser alcalde, con un “salto de tigre” del Congreso local a Palacio Municipal.
Entonces, ¿qué pasó? ¿Por qué no se negoció desde principio con el PES y el PT de que Morena sería el partido que postule al candidato a la Presidencia Municipal de Campeche? Por lo pronto, esos partidos ya respondieron: lanzaron a Ana María López Hernández como precandidata, en el intento de poner un freno a Manuel Zavala, aunque este choque de trenes no crea las condiciones para que juntos hagan historia en el estado.