Mientras el pueblo duerme… la conciencia se aniquila

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“Mientras el pueblo dormía, tú, ¿Qué hacías?, ¡Nacía!, y hoy, ¿Qué haces? ¿Duermes o naces?,¡Nazco cada día!”. Mari Paz López Santos.
A diario eso se preguntan, en la diaria tarea de coexistencia, sin que en su diaria verdad, tengan respuesta. Si es que a diario se nace, ¡qué entonces se hace cuando se acepta esa anestesia para el cerebro que inhibe la capacidad de discernimiento, y permite las vacunas del miedo, las amenazas y las inseguridades que entregan de manera pasiva los derechos, tanto así como la vida misma!
¡Por qué esa indiferencia ante la injusticia cometida a la inocencia infantil, al ver recortados sus derechos como seres humanos! ¡Cuándo se echó al olvido el sentimiento y la confianza no solo de un niño, sino de una familia, un pueblo o una nación cuando ya no se saben cuidados y amados, y si utilizados y convertidos en mercancía de fácil comercio y de pronta adquisición! Los Parlamentos pelean, gritan, se enfrentan, se exhiben en su desmedida ambición, demostrando que lo que menos les interesa es el bienestar colectivo, sino el enriquecimiento personal que los hace olvidar a la Educación, la Salud, la Investigación y la Acción Social generadora de verdaderas oportunidades para todos por igual, ya que su arma secreta y letal es la ignorancia del conglomerado humano, pues ello les garantiza su estabilidad política y de permanencia en sus cúpulas de poder.
La familia, siendo la sólida base de una sociedad libre y sin ataduras, está siendo encaminada y dirigida a la destrucción de la estructura social al educar, o mejor dicho dirigir hacia la comodidad, a quienes en su responsabilidad debieran de fortalecer y hacer crecer en valores, dignidad, compromiso y respeto, catafixiando todo eso por lo más fácil pero que maniata sentimientos y adormila conciencias bajo el dudoso premio de las vidas resueltas. Si ya no se duerme y si en cambio se nace, ¿cómo se reacciona ante los abusos de ese añejo poder que en nombre de las leyes se enreda en injusticias y en nombre de la democracia se exhibe en el centralismo, en el autoritarismo, en la imposición, yendo con ello en contra de los derechos más elementales del hombre?
“Y tu herida, ¿dónde está?, me pregunto dónde se encuentra, donde se oculta la herida secreta en la que todo hombre corre a refugiarse cuando se atenta contra su orgullo, cuando se le ofende. Esta herida –que es también el fuero interno- es la que él llenará y colmará. Todo hombre sabe llegar a ella, hasta el punto de que esta herida acaba siendo una especie de corazón secreto y doloroso”. Jean Gente.
La determinación es personal y la aceptación de la derrota o la victoria sin que mediara la lucha, de igual manera lo es, sin embargo en algún momento algo podrá generar aquel pensamiento de Lord Acton que establecía que para el anhelo de libertad tendría que existir algo de divino en lo humano, pues era la única manera de lograr la reconciliación en la creencia del valor sobre uno mismo con las ansias libertarias de romper con los atavismos sociales y el aislamiento moral. Pero para ello se requiere del ser un severo juez de su propia conducta y un alguien capaz de enfrentar por él mismo, su verdad, su conciencia, su libertad y su vida.
Mientras el pueblo duerme, ¡Despiértate, pueblo, abre los ojos y mira la luz! MIENTRAS EL PUEBLO DUERME…LA CONCIENCIA SE ANIQUILA.