Las gordas también…

Karla Sansores

Tanto Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics y Gabriela Siller, directora de análisis económico y financiero de Banco Base auguran un 2020 lleno de dificultades financieras para el país, mismas que se verán reflejadas en los bolsillos de la ciudadanía, nosotros, los de a pie.

Plantean que el índice de crecimiento económico del país sea entre el 1.9 y 1.6 por ciento, un comportamiento que no se ves desde el 2000.

¿Lo ha sentido usted en los últimos tiempos?

Nada como ser del grupo de emprendedores para saber que es cierto pero que además, el deterioro económico se ha dado paulatinamente desde el año pasado.

Nosotros los emprendedores nos vemos comprometidos a mover la economía pero en el caso de nuestro estado, en el que no hay una industria, ni una plataforma económica que nos permita independizarnos y tener recursos que produzcamos internamente, la verdad es que nos la vamos a ver más difíciles.

Para empezar, muchos de los productos que consumimos, ya sea para alimentarnos, vestirnos y en general, todo lo que necesitamos para la vida cotidiana, nos viene de fuera. Nada se produce aquí y lo que se produce, es una artesanía que precisamente por hacerlas en menos escala y totalmente manual, el costo es elevado.

Mi esposo y yo tenemos un negocio gastronómico. Independientemente que en comparación con el 2018, este 2019 ha sido mucho peor, porque destapamos un huequito para tapar otro para no darnos por vencidos.

A veces quedamos justos pero sin deuda, tratando de pagar la luz, los impuestos, la renta y por supuesto, lo más importante, la mano de obra.

Pero tratamos de luchar por un par de sueños para los cuales nos toca dormir menos y trabajar de más. Muchas veces de a gratis pero con la conciencia de la importancia de ser empresario, aunque sea de los pequeñitos.

Y es que el hecho de que existan negocios locales, nos beneficia a todos, porque se tiene dinero que circula de verdad: usted me compra una hamburguesa, yo le compro al carnicero, a las huacaleritas del mercado, al señor de la papelería, al del agua purificada, etc.

El hecho de que existan negocios de otros lugares, solo hace que esas ganancias se vayan para esas empresas que pagan salarios muy mínimos.

Encima de todas las dificultades a las que nos enfrentamos los campechanos, veremos otras que son muy severas: las sociales y las condiciones climáticas.

Por ahí he escuchado que dicen que en Campeche las personas son de papel, porque desafortunadamente para todos los que vendemos algo, nuestros clientes prefieren no salir de casa cuando llueve.

Esto corta parte de la fluidez cotidiana. Afecta directamente a los empresarios y sobre todo, a los empleados.

Las condiciones sociales son de risa: muchos cuando tienen dinero prefieren los negocios caros y de moda, dejando esas ganancias fuera del alcance de los mismos campechanos que no tienen la oportunidad, en muchas ocasiones, de continuar con sus puertas abiertas.

Y aunque se diga de manera incansable, repetitiva y ya hasta el hartazgo: consume local.
Es la medida que nos ayudará a muchos de los comerciantes, de pie ante la adversidad financiera que crece día con día.

Desde hace algunas semanas ha sido muy doloroso ver cómo varios negocios han optado por cerrarlos para que sus dueños no sigan perdiendo en lugar de gastar. Me reúso a ser parte de esta catástrofe y decir adiós a mi sueño y forma de mantenernos.

Si llueve, salga a comprar. Si tiene dinero de su quincena, vaya a comprar. Pero compren a hombres y mujeres de Campeche, que todo peso quede en circulación.